
El BMW i7 es un ejercicio de ingeniería eléctrica impresionante. Dos motores que entregan 455 o 680 CV según versión, aceleración brutal (5,5 segundos en el 50 xDrive, 3,8 en el M70), y una batería de 112,5 kWh que promete 727 km de autonomía WLTP. En la práctica, esa cifra baja a 400-450 km en uso mixto real, lo que sigue siendo respetable para una berlina de casi 2.800 kg. El consumo es sorprendentemente eficiente: ronda los 19-20 kWh/100 km en autopista, un logro notable para un coche que mide 5,39 metros y no hace concesión alguna a la aerodinámica.
Donde el i7 brilla es en lo que promete: silencio absoluto, confort de representación excepcional, y una sensación de aislamiento que se aproxima a un Rolls-Royce. El puesto de conducción es ergonómico, la suspensión neumática absorbe imperfecciones, y los asientos traseros son un salón móvil. La carga rápida de 250 kW es competitiva. Pero aquí empieza el problema: el maletero de 500 litros es insuficiente para una berlina de este tamaño y precio, el diseño exterior divide opiniones (esa parrilla delantera es controvertida), y el interior, aunque lujoso, recurre a demasiadas pantallas y luces LED que rozan lo discotequero.
El verdadero problema es el precio. A 121.400 euros el 50 xDrive y 190.600 el M70, el i7 pide dinero de Rolls-Royce por un coche que, en calidad de materiales y acabados, no justifica ese sobrecoste frente a rivales como el Mercedes EQS. BMW ha cometido el error de mantener la carrocería del 7 Series térmico, lo que limita el espacio interior y el maletero. Es un coche excelente, pero caro para lo que da.
El i7 es para quien necesita una berlina de representación eléctrica y puede permitirse el sobrecoste premium sin cuestionarse. Ideal para ejecutivos que viajan 15.000-25.000 km anuales en autopista, valoran el silencio y el confort absoluto, y no necesitan maletero grande. No es para quien busca relación calidad-precio: el Mercedes EQS ofrece más espacio y mejor acabado por dinero similar. Tampoco para quien prioriza eficiencia o practicidad.
El BMW i7 es un coche excelente que cumple su promesa de lujo y rendimiento eléctrico. El problema es que pide dinero de Rolls-Royce por un producto que, en realidad, es un 7 Series térmico con batería. La ingeniería es impresionante, pero el precio es injustificable frente a la competencia. Si lo que buscas es una berlina eléctrica de representación, el Mercedes EQS es mejor opción. Si tienes el presupuesto y necesitas lo mejor en silencio y confort, el i7 lo entrega. Pero no es un coche para todos, ni siquiera para la mayoría de quienes pueden pagarlo. Nota: 7.8/10.
| Precio | 141.750 EUR - 190.600 EUR |
| Potencia | 544 - 680 CV |
| Transmision | automatica |
| Traccion | total |
| Longitud | 5395 mm |
| Peso | 2770 kg |
| Maletero | 500 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 240 km/h |
| 0-100 | 4.8 s |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| 60 xDrive | 544 | 141.750 EUR | 17.6 |
| M70 xDrive | 680 | 190.600 EUR | 18.6 |