
El BMW X1 de tercera generación ha crecido en todo: 4.500 mm de longitud, 540 litros de maletero en las versiones sin hibridación enchufable y un habitáculo notablemente más amplio que el de su predecesor. Cumple con oficio lo que promete: es un SUV compacto premium que funciona bien en ciudad y se defiende con solvencia en viajes largos. La versión más recomendable de la gama, sin dudarlo, es el sDrive20d: 163 CV, 400 Nm de par, microhibridación de 48V, etiqueta ECO y un consumo WLTP de 4,5 l/100 km que en uso real se quedará entre 5,5 y 6,5 litros. Eso, sobre 1.685 kg y a un precio de 48.550 euros, es una ecuación razonable dentro de lo que cuesta entrar en este segmento.
Dicho esto, hay que poner las cosas en su sitio. BMW lleva años sin justificar con claridad el sobrecoste frente a una Skoda o un Volkswagen de gama alta. El interior del X1 es funcional y la digitalización está bien resuelta, pero la percepción táctil de algunos materiales no acompaña al precio. La eliminación del mando iDrive en favor de una pantalla táctil de 10,7 pulgadas es una decisión discutible — los botones no se debaten — y el sistema operativo OS8, aunque potente, tiene una curva de aprendizaje que no todos los compradores de este segmento van a agradecer. En cuanto al coste de mantenimiento en el concesionario oficial, bienvenido a la prima BMW: cualquier intervención en componentes electrónicos o de iluminación puede alcanzar cifras que en una generalista serían impensables.
El M35i xDrive merece un párrafo aparte, y no precisamente de elogio. 300 CV, 73.750 euros, etiqueta C y un consumo urbano WLTP de 10 l/100 km. Eso sale a 245 €/CV, territorio donde el dinero deja de guardar proporción con lo que recibes. Una suspensión firme que sacrifica confort por deportividad en un SUV familiar de 4,5 metros, con etiqueta C en pleno 2023 — en una ciudad como Madrid, sin aparcamiento en zona de bajas emisiones — es un planteamiento difícil de defender salvo que el logo M sea el argumento de compra. Y si solo es eso, al menos hay que saberlo.
El X1 encaja con un conductor de entre 35 y 55 años que hace entre 15.000 y 25.000 km anuales, mezcla ciudad con viajes regulares de carretera y quiere el respaldo de marca premium sin pasarse al X3. La versión sDrive20d es la que recomendamos sin matices a ese perfil. El xDrive25e tiene sentido solo para quien cargue a diario y haga trayectos cortos entre semana y viajes puntuales. No lo recomendaríamos a quien busque sensaciones deportivas reales: hay mejores opciones por ese dinero.
El BMW X1 es un SUV compacto premium bien ejecutado que cumple con lo que promete en espacio, comportamiento y tecnología. El problema, como casi siempre en BMW hoy, es el precio. La gama empieza en 46.850 euros y tiene margen para crecer considerablemente con opcionales. Frente a un Skoda Kodiaq o un Volkswagen Tiguan bien equipado, la diferencia de precio no se traduce en una diferencia equivalente de coche. El sDrive20d es la única versión donde la ecuación se acerca a tener sentido. El M35i es caro para lo que ofrece en contexto real. Nos quedamos con el X1 como referencia competente en su segmento, pero no como objeto de deseo. Nota: 7.8/10.
| Precio | 46.850 EUR - 73.750 EUR |
| Potencia | 136 - 326 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | diesel, gasolina, hibrido_enchufable |
| Transmision | AUT |
| Traccion | FWD |
| Longitud | 4500 mm |
| Peso | 1650 kg |
| Maletero | 540 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 210 km/h |
| 0-100 | 8.9 s |
| Origen | Alemania |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| sDrive18d | 150 | 46.850 EUR | 5.0 |
| sDrive18i | 136 | 46.850 EUR | 6.4 |
| sDrive20i | 170 | 48.300 EUR | 5.7 |
| sDrive20d | 163 | 48.550 EUR | 4.5 |
| xDrive20d | 163 | 50.650 EUR | 4.8 |
| xDrive25e | 245 | 56.800 EUR | 2.4 |
| xDrive30e | 326 | 59.850 EUR | 2.4 |
| M35i xDrive | 300 | 73.750 EUR | 7.7 |