El Tavascan es, sin duda, el coche con más personalidad visual que ha producido CUPRA hasta la fecha. 4.644 mm de longitud, firma lumínica triangular, logo trasero iluminado y una silueta coupé que llama la atención donde quiera que aparezca. Factor X alto, eso no se discute. El problema empieza cuando rascas debajo de esa piel llamativa y encuentras la plataforma MEB compartida con el Volkswagen ID.5, el Skoda Enyaq Coupé y el Audi Q4 Sportback. Que una base tecnológica sea compartida no es un pecado —al contrario, garantiza solidez probada—, pero el precio que se pide obliga a que la diferenciación sea real y no solo estética.
En lo mecánico, la versión de acceso con 190 CV y 58 kWh nos parece el eslabón más débil de la gama. 350 Nm de par, 0-100 en 8,7 segundos y velocidad máxima limitada a 160 km/h están más cerca de un eléctrico de segmento B que de un SUV que empieza en 38.530 euros. La autonomía real estimada de 362 km tampoco ayuda. Las versiones de 286 CV con 77 kWh —357 Nm más de par, 545 Nm en total— son otra historia: 457 km reales estimados, carga DC a 135 kW y del 10 al 80% en 28 minutos son cifras que permiten viajar con cierta tranquilidad. Aquí el Tavascan se defiende bien. Ahora bien, 2.178 kg sobre la báscula pesan, y se notan cuando la carretera se retuerce.
El interior tiene genuina personalidad —la 'espina dorsal', los detalles en cobre, la pantalla de 15 pulgadas con software más fluido que el de sus hermanos de grupo— pero convive con detalles que chirrían en un coche de este precio: mandos de retrovisores de tacto endeble, botones de elevalunas traseros con lógica de diseñador antes que de usuario, salidas de aire estrechas. La calidad percibida es buena en conjunto, pero no uniforme. En un segmento en el que Cupra se vende como aspiracional, esas inconsistencias se notan más que en uno generalista.
Pensado para conductores que hacen entre 15.000 y 25.000 km anuales con uso mixto —ciudad y viajes frecuentes de media distancia—, que tienen acceso a carga nocturna en casa o en el trabajo y valoran que su coche tenga presencia en la calle. Encaja con familias de tres o cuatro miembros que no necesitan un tercer asiento trasero. No lo recomendaríamos a quien busque un SUV con dinamismo genuinamente deportivo —el Tavascan es confortable y aplomado, no excitante— ni a quien haga muchos kilómetros de autopista sin acceso a carga rápida frecuente, donde los 457 km reales de las versiones grandes se quedan justos.
El CUPRA Tavascan es un producto honesto al que le pesa la etiqueta que él mismo se ha colgado. Llega a la gama con precios ajustados respecto a su lanzamiento, un diseño que pocas marcas se atreverían a firmar y una mecánica solvente en sus versiones de 286 CV. El problema es la coherencia interna: la versión de 190 CV desentona con el precio y con la imagen de marca; la garantía de 2 años es inaceptable en un eléctrico de esta horquilla; y los 2.178 kg de las versiones grandes recuerdan que 'deportivo' sigue siendo más un deseo que una realidad en esta plataforma. Si lo que buscas es un SUV eléctrico que nadie más tenga en el aparcamiento, el Tavascan lo consigue. Si buscas el equilibrio perfecto entre precio, calidad y carácter, sigue mirando. Nota: 7,8/10.
| Precio | 38.530 EUR - 46.300 EUR |
| Potencia | 190 - 286 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | electrico |
| Transmision | automatica |
| Traccion | delantera |
| Longitud | 4644 mm |
| Maletero | 540 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 160 km/h |
| 0-100 | 8.7 s |
| Origen | España |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| 140 kW (190 CV) 58 kWh | 190 | 38.530 EUR | 15.5 |
| 210 kW (286 CV) 77 kWh Endurance Lite | 286 | 43.500 EUR | 15.7 |
| 210 kW (286 CV) 77 kWh Endurance | 286 | 46.300 EUR | 15.7 |