
El Ford Bronco no es un SUV. Conviene dejarlo claro desde el principio para no medir mal el coche. Es un todoterreno puro, con chasis de largueros, eje rígido trasero, reductora, triple bloqueo de diferenciales y carrocería desmontable —techo y puertas incluidos—. Una propuesta que en 2025 resulta casi anacrónica en Europa, y precisamente por eso tiene sentido. El V6 biturbo de 2.7 litros entrega 563 Nm de par a los que se meten en barrancos, no a los que buscan adelantar en la N-340. Con 334 CV y cambio automático, el conjunto motriz es solvente y más refinado de lo que el aspecto exterior promete.
El precio es el principal obstáculo. La versión de entrada, el Outer Banks, arranca en 87.095 euros, y el Badlands —con amortiguadores Bilstein de depósito separado, mayor altura libre al suelo y neumáticos BF Goodrich 285/70-17— llega a 91.695 euros. A esas cifras se les exige un interior a la altura, y el Bronco no lo ofrece: los materiales son funcionales, resistentes al barro, pero lejos de lo que esperarías de un coche que cuesta casi 90.000 euros. La garantía de solo 2 años tampoco ayuda a justificar ese desembolso. El consumo WLTP de 13,7-14,2 l/100 km hay que asumir que en uso real se va con facilidad a 16-18 litros, y en ciudad el urbano declarado de 17,8-18,5 l/100 km lo dice todo.
La etiqueta DGT C en un coche que sale desde 87.000 euros es un obstáculo real para el uso urbano, y las dimensiones —4,8 metros de largo, casi 1,94 metros de ancho— lo expulsan directamente de cualquier calle histórica española. El Bronco tiene razón de ser, pero esa razón de ser exige un perfil de propietario muy concreto que muchos compradores europeos, en la práctica, no cumplen.
Para el propietario que hace uso real del campo: rutas de montaña, travesías por pistas, aventura organizada en 4x4. Alguien que recorre muchos kilómetros fuera del asfalto al año y usa el coche principalmente los fines de semana o en vacaciones. Familia de 4-5 miembros con segunda residencia rural o afición consolidada al todoterreno. No se lo recomendaríamos a quien lo compre por imagen y lo use principalmente en ciudad o en autopista: sería gastar 90.000 euros en una herramienta para la que nunca se va a usar.
El Ford Bronco es un producto honesto en su propósito: dice ser un todoterreno de verdad y lo cumple con datos, no con marketing. El problema es que en el mercado español ese perfil de propietario es escaso, el precio no está justificado por el interior, la garantía es corta y la etiqueta C complica la vida en ciudad. Si tienes claro para qué lo quieres y vas a usarlo de verdad en lo que sabe hacer, es un coche difícil de igualar por Jeep Wrangler y único en Europa en muchos aspectos. Si no, hay opciones mejores por bastante menos dinero. Nota: 7.4/10.
| Precio | 87.095 EUR - 91.695 EUR |
| Potencia | 334 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | gasolina |
| Transmision | automatica |
| Traccion | total |
| Longitud | 4811 mm |
| Peso | 2289 kg |
| Maletero | 471 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 161 km/h |
| 0-100 | 6.7 s |
| Origen | Estados Unidos |
| Euro NCAP | 4 estrellas |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| Outer Banks 2.7 V6 EcoBoost Auto 4x4 | 334 | 87.095 EUR | 13.7 |
| Badlands 2.7 V6 EcoBoost Auto 4x4 | 334 | 91.695 EUR | 14.2 |