
El Mercedes-Benz EQA es, en esencia, un GLA con motor eléctrico. Comparte plataforma, dimensiones y buena parte del ADN de su hermano de combustión, lo que tiene una lectura positiva —la madurez de la base mecánica— y otra negativa: no nació como eléctrico puro, y eso se nota. Con 4.463 mm de longitud y 2.045-2.115 kg de peso según versión, el EQA se mueve con aplomo y ofrece un nivel de confort en marcha que es, sin duda, su punto más fuerte. La suspensión absorbe bien las irregularidades y el aislamiento acústico es notable para el segmento. Hasta aquí, bien.
El problema llega cuando miramos el precio. La versión de entrada, el 250, arranca en 54.900 euros con 190 CV, 385 Nm de par y una autonomía real estimada de 380 km. La 250+, por 1.550 euros más, sube la batería de 66,5 a 70,5 kWh y mejora la autonomía real hasta los 458 km —una diferencia que justifica el salto con creces—. Las versiones 4MATIC (300 y 350) añaden tracción total y más potencia, pero la autonomía real cae hasta los 390 km por el mayor consumo (16,9 kWh/100 km WLTP frente a 14,4-14,5 de las tracción delantera) y el peso extra de 70 kg. El 350 4MATIC llega a 61.280 euros con 292 CV y 520 Nm: hace el 0-100 en 6,0 segundos, pero a ese precio el argumento deportivo de un SUV de 2.115 kg tiene sus límites físicos.
El maletero es el elefante en la habitación: 340 litros en todos los niveles, sin espacio bajo la bandeja para los cables. En un SUV de casi 4,5 metros y más de 55.000 euros, eso no es un detalle menor —es una limitación de concepto que sus rivales directos resuelven mejor. La carga DC se limita a 100 kW en toda la gama, lo que en 2024 empieza a quedarse corto frente a competidores que ya ofrecen 130-150 kW. Mercedes cobra precio de referencia; el producto no siempre está a la altura de esa promesa.
El EQA encaja con conductores que hacen entre 15.000 y 25.000 km anuales en uso mixto urbano e interurbano, valoran el confort por encima de las prestaciones y quieren la etiqueta premium sin dar el salto a un SUV más grande. La versión 250+ es la más sensata para quien prioriza autonomía. Las 4MATIC tienen sentido en zonas con nieve o para quien necesite remolcar cargas ligeras. No lo recomendaríamos a quien haga muchos viajes largos con paradas de recarga frecuentes: 100 kW de carga DC es un cuello de botella que se nota en ruta.
El EQA es un coche cómodo, bien construido y con una autonomía real aceptable en las versiones de tracción delantera. Pero Mercedes lo vende como si fuera la referencia del segmento y no lo es: el maletero es el más pequeño de su clase, la carga rápida se queda corta y el software tiene una fiabilidad que no está a la altura del precio. Si el logo y el confort son prioritarios, el 250+ a 56.450 euros es la versión más coherente de la gama. Si lo que buscas es el mejor eléctrico por el dinero en este segmento, hay alternativas que dan más por menos. Nota: 7.1/10.
| Precio | 54.900 EUR - 61.280 EUR |
| Potencia | 190 - 292 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | electrico |
| Transmision | automatica |
| Traccion | delantera |
| Longitud | 4463 mm |
| Peso | 2045 kg |
| Maletero | 340 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 160 km/h |
| 0-100 | 8.6 s |
| Origen | Alemania |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| 250 | 190 | 54.900 EUR | 14.4 |
| 250+ | 190 | 56.450 EUR | 14.5 |
| 300 4MATIC | 228 | 59.565 EUR | 16.9 |
| 350 4MATIC | 292 | 61.280 EUR | 16.9 |