El GLC eléctrico no comparte ni un perno con el GLC de combustión: es un coche nuevo sobre la plataforma MB.EA de 800 voltios, concebido desde cero como eléctrico. Y se nota. Con 489 CV, 800 Nm de par, 4,3 segundos de 0 a 100 y una autonomía real estimada de 546 km en la versión base —y 580 km en el Long Range Edition—, los números no dan lugar a discusión. La carga ultrarrápida a 330 kW es, hoy por hoy, de las más rápidas del segmento. La transmisión de dos velocidades en el eje trasero es un detalle técnico inteligente: marcha corta para la aceleración, marcha larga para la eficiencia en autopista. En ocasiones se percibe un pequeño golpe al cambiar de relación, pero es un precio razonable por la ganancia en autonomía real.
Dentro, Mercedes ha corregido uno de sus pecados recientes: los botones físicos han vuelto al volante, la calidad percibida es sólida y el refinamiento acústico a velocidad de crucero roza lo que uno esperaría de un Clase S. La suspensión neumática opcional —derivada de ese mismo modelo— transforma la experiencia en autopista de forma muy notable. Dicho esto, la pantalla MBUX Hyperscreen de 99,3 cm sigue siendo un ejercicio de maximalismo tecnológico que no convence a todos: demasiada superficie táctil, demasiado espectáculo visual para lo que debería ser el salpicadero de un coche premium. Los botones físicos en el volante son un paso en la dirección correcta; quedan más pasos por dar.
El precio es el elefante en la habitación: 77.125 euros para acceder y 80.930 con la opción Long Range Edition. Son 3.805 euros por unos 34 km adicionales de autonomía real estimada. El BMW iX3, rival directo, es más barato, carga más rápido y supera los 800 km WLTP con una batería más grande. El Audi Q6 e-tron quattro está en un nivel de precio similar. En CharlaMotor pensamos que el GLC eléctrico justifica su precio si se valoran el refinamiento y la autonomía como conjunto, pero no si se hace una comparación fría de especificaciones técnicas.
Compradores que recorren entre 25.000 y 50.000 km al año con un reparto mixto de ciudad y viajes largos, que necesitan autonomía real por encima de 500 km para no depender de la infraestructura de carga pública en cada desplazamiento. Familias de cuatro o cinco personas que priorizan el confort de viaje sobre las sensaciones de conducción. Conductores que valoran el refinamiento y el silencio por encima de la deportividad. No se lo recomendaríamos a quien haga menos de 15.000 km anuales en entorno mayoritariamente urbano: 77.000 euros son muchos euros para un uso que no exprime ni la autonomía ni la plataforma.
El GLC eléctrico es el mejor Mercedes que hemos visto en años: técnicamente sólido, honesto en su propuesta y con una autonomía real que por fin elimina la ansiedad de recarga. Mercedes ha corregido errores de bulto —calidad percibida, botones físicos, refinamiento— y el resultado es un coche que se siente bien hecho. El problema no está en el producto, está en el precio: 77.125 euros mínimos para un SUV al que el BMW iX3 le planta cara por menos dinero y con más batería. Si el presupuesto no es un freno, el GLC eléctrico merece la consideración; si lo es, el iX3 o el Q6 e-tron son conversaciones obligatorias antes de firmar. Nota: 8,1/10.
| Precio | 77.125 EUR - 80.930 EUR |
| Potencia | 489 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | electrico |
| Transmision | automatica |
| Traccion | total |
| Longitud | 4845 mm |
| Peso | 2535 kg |
| Maletero | 570 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 210 km/h |
| 0-100 | 4.3 s |
| Origen | Alemania |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| GLC 400 4MATIC con tecnología EQ | 489 | 77.125 EUR | 16.0 |
| GLC 400 4MATIC con tecnología EQ Long Range Edition | 489 | 80.930 EUR | 15.1 |