El Opel Grandland de segunda generación es un coche honesto en su propósito. Mide 4.650 mm, ofrece 550 litros de maletero en casi todas sus versiones y sienta a cinco personas con comodidad real. Comparte plataforma STLA Medium con el Peugeot 3008, pero Opel ha optado por un interior más convencional y ergonómico frente al 'look espacial' de su primo de Stellantis: pantalla central de 16 pulgadas con mandos físicos debajo para climatizador y audio, una decisión que aplaudimos sin reservas. Conducirlo es agradable sin ser emocionante, y la suspensión cumple con solvencia en viaje.
El problema del Grandland no está en lo que hace, sino en el traje con el que Opel lo viste. La versión de acceso, con un motor de 1.199 cc y 145 CV con micro hibridación cuya batería útil es de apenas 0,43 kWh, parte de 32.300 euros. Esa micro hibridación prácticamente no existe: sirve para asistir a velocidades muy reducidas, en maniobras y aparcamiento. La etiqueta ECO que obtiene es legítima administrativamente, pero no confunde a nadie. El motor es un tres cilindros —1.199 cc no puede ser otra cosa en un bloque de gasolina— en un coche que supera los 1.675 kg. Eso se nota en refinamiento. En un vehículo que pide más de 32.000 euros, es un punto débil que conviene conocer antes de firmar.
La gama eléctrica, con 73 kWh de batería útil y hasta 427 km reales estimados en la versión delantera, es la más coherente de toda la oferta. La versión Ultimate de 325 CV con tracción total es potente sobre el papel —509 Nm de par, 0-100 en 6,1 segundos—, pero penaliza con 2.325 kg de peso y solo 485 litros de maletero frente a los 550 del resto. Pagar 51.450 euros por menos maletero en el tope de gama de Opel es una incoherencia que merece señalarse.
El Grandland encaja con familias de cuatro o cinco personas que hacen uso mixto ciudad-carretera y recorren entre 15.000 y 25.000 km al año. La versión PHEV tiene sentido para quienes hacen trayectos urbanos frecuentes y pueden recargar habitualmente; si no recargan, el argumento se diluye. El eléctrico con tracción delantera es la elección más racional de la gama para quien ya tiene hábito de recarga. No se lo recomendaríamos a quien busca sensaciones de conducción o identidad visual fuerte: el Grandland no da ninguna de las dos cosas.
El Opel Grandland es un producto competente que cumple lo que promete: espacio, confort y una gama amplia que cubre casi todos los perfiles. Pero Opel sigue siendo víctima de Stellantis: una marca sin carisma propio que se apoya en plataformas compartidas y cobra precios que no siempre tienen respaldo en percepción de valor. La versión eléctrica de tracción delantera es la más equilibrada de toda la gama. El micro híbrido de acceso, con su motor de tres cilindros a 32.300 euros, es la menos recomendable. Un coche que merece considerarse, pero que conviene comparar antes de decidir. Nota: 7.4/10.
| Precio | 32.300 EUR - 51.450 EUR |
| Potencia | 145 - 325 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | electrico, gasolina, hibrido_enchufable |
| Transmision | automatica |
| Traccion | delantera |
| Longitud | 4650 mm |
| Peso | 1675 kg |
| Maletero | 550 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 202 km/h |
| 0-100 | 10.2 s |
| Origen | Alemania |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| Edition | 145 | 32.300 EUR | 5.4 |
| GS | 145 | 35.940 EUR | 5.4 |
| Ultimate | 145 | 37.340 EUR | 5.4 |
| Edition Plug-in | 194 | 40.250 EUR | 2.4 |
| Edition Electric 73 kWh 157 kW (213 CV) | 213 | 40.250 EUR | 17.0 |
| GS Plug-in | 194 | 43.890 EUR | 2.4 |
| GS Electric 73 kWh 157 kW (213 CV) | 213 | 43.890 EUR | 17.1 |
| Edition | 213 | 44.450 EUR | 17.0 |
| GS | 213 | 48.090 EUR | 17.1 |
| Ultimate | 325 | 51.450 EUR | 17.5 |