
El Polestar 5 es un coche que genera emociones contradictorias. Sobre el papel, sus números son de escándalo: 748 o 884 CV, 812 o 1.015 Nm de par, 0-100 en 3,9 o 3,2 segundos, y una autonomía WLTP de 670 km en la versión Dual Motor. La plataforma de aluminio exclusiva (83% reciclado o de fundiciones renovables) ofrece una rigidez estructural que rivaliza con deportivos biplaza, y el diseño exterior es limpio, tenso y sin adornos: es el coche que Polestar quería hacer desde el principio. Mecánicamente, es impresionante. El problema es que vive en un cuerpo de 2.462 kg que consume más de lo que promete, y un software que aún no está maduro.
La autonomía real es el primer golpe de realidad. Los 670 km WLTP del Dual Motor se traducen en unos 549 km reales estimados; el Performance, con 565 km WLTP, apenas alcanza 463 km. En uso deportivo, esos números caen aún más. La carga rápida a 350 kW es excelente (10-80% en 22 minutos), pero si viajas 600 km, necesitarás paradas frecuentes. El maletero de 365 litros es correcto para un gran turismo, pero no generoso. Las plazas traseras son funcionales, no espaciosas.
El verdadero problema es el software. Polestar hereda de Volvo una filosofía de seguridad que se traduce en alertas constantes, tonos de advertencia exasperantes, y un sistema de infoentretenimiento que, aunque usa Android Automotive, sigue siendo lento, impredecible y propenso a fallos. La llave digital es poco fiable, los perfiles de usuario no se guardan, y los asistentes de conducción (Pilot Assist, mantenimiento de carril) funcionan de forma irregular. Es un coche caro que se siente como un beta testing. Las actualizaciones OTA mejoran las cosas, pero el ritmo es lento.
El Polestar 5 es para quien busca un gran turismo eléctrico de altas prestaciones y está dispuesto a aceptar que la autonomía real requiere planificación. Ideal para conductores que hacen viajes de 300-400 km con paradas de carga, no para quien necesita 600 km sin recargar. Mejor para quien valora el diseño y la aceleración que la practicidad pura. No es recomendable para quien no tolera software imperfecto o necesita que todo funcione a la primera. Requiere paciencia con las actualizaciones OTA y aceptar que es un coche de adopción temprana.
El Polestar 5 es un coche fascinante pero contradictorio. Mecánicamente es una joya: prestaciones de escándalo, chasis de aluminio excepcional, carga rápida, diseño impecable. Pero vive atrapado en un software que no está listo y una autonomía real que no cumple lo que promete. A 121.900 euros (Dual Motor) o 145.300 (Performance), pide un nivel de madurez que aún no tiene. Si Polestar resuelve los problemas de software en las próximas actualizaciones, será un coche excepcional. Hoy es un gran turismo eléctrico con potencial sin explotar. Nota: 8.1/10.
| Precio | 145.300 EUR |
| Potencia | 884 CV |
| Segmento | 3 volumenes |
| Combustible | electrico |
| Transmision | automatica |
| Traccion | total |
| Longitud | 5087 mm |
| Peso | 2465 kg |
| Maletero | 365 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 250 km/h |
| 0-100 | 3.2 s |
| Origen | Suecia |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| Performance Launch Edition | 884 | 145.300 EUR | 20.9 |