
El Santana 400 es el regreso de una marca mítica española con un proyecto tangible: un pick-up de doble cabina de 5,52 metros que se ensambla en Linares y que promete combinar robustez con tecnología moderna. Dos motorizaciones muy diferentes: el diésel de 190 CV y 500 Nm es una herramienta pura, honesta, pensada para trabajar; el PHEV de 429 CV es un ejercicio de potencia que busca seducir al comprador que quiere prestaciones en una pick-up. Ambas versiones montan tracción total, cambio automático ZF y una caja trasera de 1.165 litros con capacidad de remolque de 3.200 kg. El interior sorprende: pantalla central de 14,6 pulgadas, cuero aparente, asientos ventilados y calefactados en versiones altas, y lo más importante, botonera física para funciones esenciales. Eso es lo que otros fabricantes han olvidado.
La realidad es que bajo la piel encontramos un Dongfeng Z9 (también conocido como Nissan Frontier), un modelo chino que lleva años en el mercado. Santana lo ensambla en España, una estrategia inteligente para esquivar aranceles y crear empleo local. No es fabricación desde cero, pero tampoco es un engaño: el coche está bien hecho, los acabados son correctos y la experiencia de conducción es coherente con lo que promete. El diésel ofrece 776 km de autonomía con depósito de 73 litros; el PHEV, 120 km eléctricos reales (según estimaciones) más 67 litros de gasolina. En carretera, ambas versiones sorprenden por su refinamiento y estabilidad, algo poco común en pick-ups de este tamaño.
El problema es la incertidumbre. Santana es una marca que acaba de renacer, con una red comercial aún en construcción (30 concesionarios en España) y un historial de fiabilidad en sus antiguos modelos que no era precisamente ejemplar. La garantía de tres años es estándar, pero la posventa china siempre genera dudas. Para trabajo real y sin pretensiones, el diésel DS es la opción más coherente; para quien busque prestaciones y pueda permitirse el sobreprecio del PHEV, la autonomía eléctrica de 120 km es genuinamente útil en uso urbano.
El diésel DS es para quien necesita un pick-up de verdad: trabajadores autónomos, flotas, ganaderos, constructores. Uso mixto ciudad-carretera-campo, sin pretensiones de lujo. El PHEV es para comprador urbano que quiere prestaciones y puede permitirse el sobreprecio: 120 km eléctricos cubren la mayoría de desplazamientos diarios, y la gasolina resuelve viajes largos. No recomendamos el PHEV a quien no tenga acceso a carga regular: sin batería, el consumo se dispara y pierde su razón de ser.
El Santana 400 es un pick-up competente que cumple su promesa: herramienta seria, bien equipada, con dos mecánicas coherentes y ensamblada en España. El diésel es la opción honesta; el PHEV, un ejercicio de potencia que funciona pero cuesta demasiado. La incertidumbre sobre la red comercial y la posventa china son el único freno real. Si buscas un pick-up de trabajo sin complicaciones, merece la pena. Si buscas garantías de marca establecida, espera. Nota: 7.6/10.
| Precio | 40.589 EUR - 59.411 EUR |
| Potencia | 190 - 429 CV |
| Segmento | comercial |
| Combustible | diesel, hibrido_enchufable, gasolina |
| Transmision | manual |
| Traccion | total |
| Longitud | 5520 mm |
| Peso | 2280 kg |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 170 km/h |
| 0-100 | 9.1 s |
| Origen | España |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| 400 D 4WD 190 CV | 190 | 40.589 EUR | 9.3 |
| 400 DS 4WD 190 CV Automático | 190 | 46.970 EUR | 9.4 |
| 400 PHEV 4WD 429 CV | 429 | 54.087 EUR | |
| 400 PHEV S 4WD 429 CV | 429 | 59.411 EUR |