El Subaru Forester lleva desde 1997 haciendo exactamente lo mismo: un SUV familiar, espacioso, con tracción total permanente y motor bóxer atmosférico. Esta sexta generación —que Subaru llama así aunque comparte mucho con el modelo de 2019— actualiza la estética, mejora los ADAS y suma la hibridación, pero no reinventa nada. Y eso es deliberado: el Forester vende cinco millones de unidades a nivel mundial precisamente porque su público fiel no quiere sorpresas. Lo respetamos, aunque no lo aplaudimos sin matices.
El motor es el elefante en la sala. Un bóxer 2.0 atmosférico de 136 CV y 182 Nm moviendo 1.768 kg de coche da como resultado un 0-100 de 12,2 segundos, el peor de su segmento directo. La hibridación —micro en las dos versiones de acceso, más completa en la tope de gama— no es lo suficientemente generosa como para disimular esa falta de músculo. El WLTP dice 8,1 l/100 km; en uso real, con ese peso y esa potencia, esperad entre 9,5 y 10,5 l en uso mixto. Eso sale a más de 0,07 l/CV, una eficiencia mediocre para un sistema que se vende bajo etiqueta ECO. La CVT, por su parte, hace lo que puede: suave a ritmo tranquilo, ruidosa y elástica cuando se aprieta.
Donde el Forester sí gana con claridad es en practicidad y capacidad campo a través. Los 508 litros de maletero, la altura libre de 220 mm, las puertas que abren casi 90 grados, la visibilidad panorámica y la posición de conducción elevada son argumentos reales para una familia que viaja con frecuencia y que, de vez en cuando, quiere salirse del asfalto. El sistema X-Mode funciona bien y la garantía de cinco años fabricada en Japón da tranquilidad. El problema es el precio: desde 40.400 euros por 136 CV es una propuesta que exige mucha convicción de marca.
El comprador ideal del Forester hace entre 15.000 y 25.000 km anuales con una mezcla de carretera nacional, autopista y caminos sin asfaltar, viaja habitualmente con familia completa y valora la robustez y la fiabilidad por encima de las prestaciones o el consumo. Conduce de forma tranquila y sosegada, y entiende la tracción total permanente como una herramienta real, no como un argumento de marketing. No se lo recomendaríamos a quien haga mucho uso urbano diario ni a quien priorice eficiencia en carretera: para ese perfil hay opciones más sensatas en el mismo presupuesto.
El Forester es un coche honesto, bien hecho y con un propósito claro. El problema es que en 2025 pide más de 40.000 euros por 136 CV con un consumo que no ha mejorado en seis años. Si eres propietario de Subaru y sabes exactamente lo que compras —tracción total real, habitáculo práctico, fiabilidad japonesa y capacidad todoterreno sin pretensiones— el Forester cumple su promesa. Si llegas sin ese foco previo y comparas cifras frías frente a rivales directos, el precio no se justifica solo. Nota: 7.2/10.
| Precio | 40.400 EUR - 44.900 EUR |
| Potencia | 136 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | gasolina, hibrido |
| Transmision | automatico |
| Traccion | Total |
| Longitud | 4670 mm |
| Peso | 1768 kg |
| Maletero | 508 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 188 km/h |
| 0-100 | 12.2 s |
| Origen | Japón |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| 2.0i Hybrid Active | 136 | 40.400 EUR | 8.1 |
| 2.0i Hybrid Field | 136 | 42.900 EUR | 8.1 |
| 2.0i | 136 | 44.900 EUR | 8.1 |