El descapotable del V8 de Gaydon pierde algo de rigidez y gana 21.000 euros de recargo sobre el Coupé, un peaje razonable por conducir con el techo bajado.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El V8 Vantage Roadster es la única opción descapotable dentro de la gama del Vantage, que en el resto de versiones que manejamos se limita al Coupé. Comparte motor, potencia y precio de partida casi idéntico: los 199.000 euros del Roadster frente a los 178.000 del Coupé, una diferencia de 21.000 euros por perder el techo. A cambio, el Roadster pesa 60 kg más (1.745 kg frente a 1.685 kg) y tarda 0,2 segundos más en llegar a 100 km/h (3,8 s frente a 3,6 s). El resto de cifras, consumo WLTP de 11,6 l/100 km, autonomía de 629 km y maletero de 300 litros, son idénticas entre ambas carrocerías.
El V8 biturbo de 4,0 litros y 510 CV entrega 685 Nm de par, una cifra que supera con holgura a rivales como el Porsche 911 GT3 Touring PDK o el GT3 S/C, ambos con 450 Nm pese a compartir potencia. Frente al 911 GT3 Touring (241.652 euros), el Vantage Roadster cuesta 42.652 euros menos, ofrece 40 litros más de maletero y 173 km más de autonomía WLTP, aunque el Porsche acelera 0,4 segundos antes. Contra el GT3 S/C descapotable (312.556 euros), la diferencia de precio se dispara a 113.556 euros a favor del Aston, que además acelera 0,1 segundos antes. El BMW M2 automático, con 480 CV por 98.500 euros, deja claro que la mecánica de altas prestaciones no exige necesariamente este desembolso, aunque compite en un escalón de prestigio muy distinto.
El equipamiento de serie incluye amortiguación adaptativa ADS, diferencial trasero E-Diff, cámara 360º, asientos delanteros con calefacción, memoria y ajuste eléctrico, tapicería de Alcantara y cuero, y llantas de 20 pulgadas (255/40 delante, 295/35 detrás). La pantalla central es de 8 pulgadas, modesta para un coche de este precio. La garantía se queda en 3 años, uno más que los Porsche comparados pero sin margen frente a los estándares generalistas.
Pensado para quien ya tiene decidido que quiere un descapotable británico de altas prestaciones y no necesita el uso diario de un coche familiar: dos plazas, maletero limitado y un consumo que solo tiene sentido en trayectos cortos o de fin de semana. Encaja en un comprador que valora la conducción con el techo bajado por encima de la rigidez extra del Coupé, y que no está comparando precio por precio con un Porsche 911, sino buscando un carácter de marca distinto.
El Vantage Roadster no es la versión más racional de la gama, ese papel lo cumple el Coupé, 21.000 euros más barato y 0,2 segundos más rápido. Pero dentro de su propósito, ofrecer el V8 de 510 CV sin techo, cumple con solvencia: par superior a los Porsche GT3 comparados, autonomía más alta y un precio que sigue por debajo del 911 GT3 Touring. Es una compra de corazón antes que de calculadora, y en ese terreno funciona. Nota: 7,8/10.
| Potencia | 510 CV |
| Par | 685 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Trasera |
| Consumo WLTP | 11,6 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 263 g/km |
| Autonomía WLTP | 629 km |
| 0 a 100 km/h | 3,8 s |
| Velocidad máxima | 306 km/h |
| Largo | 4.465 mm |
| Peso | 1.745 kg |
| Maletero | 300 l |
| Plazas | 2 |
| Garantía | 3 años |
53 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.