
El Aston Martin Vantage Roadster es un deportivo que no negocia. Toma la base del coupe y la convierte en un descapotable sin perder un ápice de rigidez estructural: el chasis de aluminio reforzado en la zona trasera, con soportes de suspensión más robustos y montantes específicos de la caja de cambios, mantiene la misma capacidad dinámica que su hermano de techo fijo. Con 700 CV en la versión V12 (o 510 CV en el V8) y 753 Nm de par, acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y alcanza 322 km/h. No son cifras que impresionen en el papel; es la experiencia de conducción la que deja sin aliento.
La precisión al volante es exquisita. El sistema de dirección responde con casi inquietante rapidez, los dampers adaptativos Bilstein DTX (los mismos que monta el Porsche 911) mantienen el coche pegado al asfalto incluso en curvas cerradas, y el diferencial electrónico trasero distribuye la potencia con inteligencia quirúrgica. Con el techo bajado, el sonido del motor es visceral: crujidos, chasquidos, ese rugido que solo un V8 o V12 atmosférico puede dar. La experiencia es tan completa que los medios especializados coinciden en que el Roadster apenas cede nada al coupe en dinamismo, a pesar de los 132 kilos extra de peso.
Pero aquí empieza el problema: es un coche de dos plazas, con un maletero de 300 litros (solo en el V8; el V12 no especifica), un consumo WLTP de 13,9 l/100 km en el V12 y 11,6 en el V8 (la realidad será 15-18 l/100 km en uso mixto), y una autonomía que apenas supera los 600 km. Es un juguete de fin de semana, no un coche de uso diario. Quien lo compra lo sabe y lo acepta. La garantía de tres años en el V8 es estándar para la marca, aunque en un coche de este precio y esta complejidad mecánica, uno esperaría más.
El Vantage Roadster es para el conductor que busca emociones puras en fin de semana, con presupuesto sin límites y sin necesidad de practicidad. Ideal para quien valora el sonido del motor, la precisión de manejo y el factor de atracción visual por encima de la funcionalidad. No es recomendable para quien necesite maletero, plazas traseras o consumo razonable. Tampoco para quien busque un coche de uso diario: es un juguete de coleccionista que exige dedicación y aceptación de sus limitaciones.
Es un coche honesto que cumple exactamente lo que promete: un deportivo descapotable sin concesiones, con manejo de referencia y un motor que justifica cada euro de su precio. No es el mejor coche del mercado, pero es el mejor Aston Martin Vantage Roadster que se puede comprar hoy. Para quien lo necesita, es casi perfecto. Nota: 8.4/10.
| Precio | 199.000 EUR |
| Potencia | 510 CV |
| Segmento | deportivo |
| Combustible | Gasolina |
| Transmision | automatica |
| Tracción | trasera |
| Longitud | 4465 mm |
| Peso | 1745 kg |
| Maletero | 300 l |
| Plazas | 2 |
| Vel. máxima | 306 km/h |
| 0-100 | 3.8 s |
| Origen | Reino Unido |
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| Versión | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| V8 Vantage Roadster | 510 | 199.000 EUR | 11.6 |
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