El X5 40d xDrive es la versión de entrada de la gama y, con 313 CV y 670 Nm, también la más razonable de las dos disponibles.
Es la 1.ª de 4 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Es la que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El 40d xDrive abre la gama del X5, con dos versiones únicamente: esta diésel de 313 CV y la 40 xDrive de gasolina con 400 CV por 4.800 euros más. La diferencia de potencia es notable, pero el par de 670 Nm del diésel supera a los 580 Nm del gasolina, lo que en un SUV de 2.430 kg se traduce en más tirón a medias revoluciones y mayor comodidad para remolcar o circular cargado. Ambas comparten maletero de 655 litros y carrocería idéntica, así que la elección entre las dos depende sobre todo de si se prioriza consumo o aceleración: el 40d homologa 7,0 l/100 km frente a los 8,7 l/100 km del gasolina, una diferencia relevante en el uso diario.
Frente al BMW X6 xDrive30d M Sport, con 298 CV y la misma mecánica diésel de 3,0 litros, el X5 sale 6.200 euros más barato, tiene 15 CV más y 75 litros más de maletero, aunque el X6 pesa 135 kg menos y llega 40 km más lejos con el depósito lleno. Contra el Audi Q8 S line 50 TDI de 286 CV, el X5 vuelve a salir favorecido: 6.920 euros menos, 27 CV más, 50 litros más de maletero y un consumo WLTP 1,2 l/100 km inferior. El Range Rover Sport SE D300 MHEV, con 300 CV, cuesta 12.550 euros más y ofrece 205 litros menos de maletero, aunque gana 40 km de autonomía WLTP.
El equipamiento de serie incluye cámara 360°, control de crucero adaptativo, head-up display, asientos delanteros con calefacción, memoria y ajuste eléctrico, techo panorámico de cristal y pantalla central de 17,9 pulgadas con navegador. Las llantas de 21 pulgadas, de serie en esta versión, encarecen la reposición de neumáticos y penalizan ligeramente el confort y el consumo frente a llantas más pequeñas no disponibles en esta configuración.
Esta versión encaja en el conductor que recorre trayectos largos con regularidad, valora el tirón del diésel para remolcar o cargar el coche y prioriza el consumo sobre la aceleración pura. Es la elección sensata frente al 40 xDrive de gasolina para quien supera los 20.000 km anuales, donde la diferencia de 1,7 l/100 km se nota en la factura de combustible. No es la opción para quien busca el carácter deportivo que sí ofrece la versión de gasolina con 400 CV.
El 40d xDrive es la puerta de entrada lógica a la gama del X5 y, con 670 Nm y un consumo WLTP de 7,0 l/100 km, resulta más coherente con el uso real de un SUV de este tamaño que la alternativa de gasolina. Frente a rivales como el Audi Q8 o el BMW X6, sale bien parado en precio, potencia y maletero, aunque pesa más y llega algo menos lejos que el X6 con la misma mecánica. Las llantas de 21 pulgadas de serie son un punto a vigilar en el gasto de neumáticos. Nota: 7,8/10.
| Potencia | 313 CV |
| Par | 670 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Total |
| Consumo WLTP | 7,0 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 185 g/km |
| Autonomía WLTP | 1.071 km |
| 0 a 100 km/h | 6,1 s |
| Velocidad máxima | 230 km/h |
| Largo | 4.994 mm |
| Peso | 2.430 kg |
| Maletero | 655 l |
| Plazas | 5 |
131 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.
| Versión | Potencia | Precio |
|---|---|---|
| 40d xDrive | 313 CV | 97.200 € |
| 40 xDrive | 400 CV | 102.000 € |
| 50e xDrive | 489 CV | 106.150 € |
| M60e xDrive | 612 CV | 121.650 € |