El sDrive20i es el punto de entrada a la gasolina del X2, pero su motor de tres cilindros y su precio de 49.800 euros lo dejan en una posición incómoda dentro de una gama donde el diésel ofrece más por menos.
Es la 2.ª de 5 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 1.450 € más que la sDrive18d, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El sDrive20i ocupa la segunda posición en la gama del X2, justo por encima del sDrive18d diésel (48.350 euros) y por debajo del sDrive20d (50.050 euros). Con 170 CV y 280 Nm de par, se queda corto frente a los 400 Nm del sDrive20d, que además consume menos (4,5 frente a 5,7 l/100 km WLTP) y cuesta solo 250 euros más. El sDrive20i tampoco convence frente al xDrive20d: por 2.350 euros adicionales se gana tracción total y 120 Nm extra. Dentro de la propia gama, esta versión gasolina es la que peor par motor ofrece de las cuatro versiones convencionales, y eso se nota en el uso real, especialmente cargado o en pendiente.
La mecánica es un tres cilindros de 1,5 litros con microhibridación, una cilindrada reducida para un SUV de 1.645 kg que, en este segmento y a este precio, se nota como un ajuste de ingeniería más que como una ventaja. El consumo WLTP de 5,7 l/100 km es idéntico al del BMW X1 sDrive20i (48.300 euros), que monta la misma mecánica pero cuesta 1.500 euros menos y ofrece prácticamente las mismas prestaciones, con un maletero solo 15 litros inferior. Frente al Alfa Romeo Tonale Ibrida (37.737 euros, 174 CV), el X2 pierde por 12.063 euros de diferencia y 175 km menos de autonomía WLTP, sin compensación evidente en respuesta o equipamiento de serie documentado.
El equipamiento de serie incluye climatizador bizona, cuadro digital de 10,25 pulgadas, pantalla táctil de 10,7 pulgadas, arranque sin llave, asientos delanteros con calefacción y llantas de 18 pulgadas, un nivel correcto para el precio pero sin diferenciarse de lo que monta el sDrive18d diésel, que parte de 1.450 euros menos.
Esta versión encaja en quien busca un SUV compacto premium con sello de etiqueta ECO para circular sin restricciones en el centro de las grandes ciudades, con un uso predominantemente urbano e interurbano, sin grandes cargas ni remolques. Para quien recorra más de 20.000 km al año o necesite par motor para adelantamientos con carga, el sDrive20d diésel, apenas 250 euros más caro, resulta más coherente con ese uso.
El sDrive20i no es la versión que recomendaríamos dentro de la gama del X2: el sDrive20d ofrece más par, menos consumo y casi el mismo precio, y el propio BMW X1 con idéntica mecánica cuesta 1.500 euros menos. Tiene sentido solo para quien priorice la carrocería del X2 sobre la lógica de precio, o para quien rechace el diésel por principio. Como punto de entrada gasolina a la gama, cumple, pero no es la opción que mejor relación calidad-precio ofrece dentro de su propia familia. Nota: 7,2/10.
| Potencia | 170 CV |
| Par | 280 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 5,7 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 128 g/km |
| Batería | 1,0 kWh |
| Autonomía WLTP | 789 km |
| 0 a 100 km/h | 8,3 s |
| Velocidad máxima | 213 km/h |
| Largo | 4.554 mm |
| Peso | 1.645 kg |
| Maletero | 515 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 2 años |
98 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.
| Versión | Potencia | Precio |
|---|---|---|
| sDrive18d | 150 CV | 48.350 € |
| sDrive20i | 170 CV | 49.800 € |
| sDrive20d | 163 CV | 50.050 € |
| xDrive20d | 163 CV | 52.150 € |
| M35i xDrive | 300 CV | 75.250 € |