El punto medio de la gama Starray: más autonomía eléctrica que la básica y un salto de equipamiento que casi justifica los 2.500 euros adicionales por sí solo.
Es la 2.ª de 3 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 2.500 € más que la EM-i PRO, que abre la gama.
Sin enchufarlo: lo que gasta cuando se le acaba la batería.
La EM-i PRO+ es el escalón intermedio del Starray, situada entre la EM-i PRO de entrada (33.490 euros) y la EM-i MAX+ (37.990 euros), con la que comparte exactamente la misma mecánica de 262 CV, batería y prestaciones. Frente a la PRO de acceso, la PRO+ añade una batería mayor que dispara la autonomía eléctrica WLTP de 83 a 136 km (53 km más) y acelera la carga rápida de 30 a 60 kW, a cambio de 2.500 euros más y 85 kg de peso añadido. Frente a la MAX+, de 37.990 euros, comparte mecánica, autonomía y maletero idénticos: la diferencia de 2.000 euros entre ambas se queda, previsiblemente, en equipamiento adicional que no afecta a lo mecánico.
La mecánica de 262 CV y 125 Nm del motor de gasolina (sin dato del sistema combinado) mueve un SUV de 1.890 kg con un 0 a 100 de 8,2 segundos, cifra modesta frente a los rivales: el Bestune Joyee 07 lo hace en 6,9 segundos con 12 CV menos, y el MG HS PHEV Comfort también en 6,9 segundos pese a costar 5.158 euros menos. Donde el Starray PRO+ destaca es en autonomía eléctrica: sus 136 km WLTP superan en 46 km al Ebro s800 y en 36 km al MG HS, con una carga DC de 60 kW que iguala al Joyee 07 y supera a la mayoría de rivales. El consumo con batería descargada estimado de 6,1 l/100 km queda por debajo del Ebro s800 (7,6 l/100) y del Volkswagen Tayron (7,5 l/100), aunque el MG HS homologa un WLTP de 0,5 l/100 frente al 1,4 l/100 de nuestra versión, cifras ambas de laboratorio.
El equipamiento de serie es generoso para el precio: cámara 360°, control de crucero adaptativo inteligente, climatizador bizona, asientos delanteros calefactables, volante calefactado y de cuero, cuadro digital de 10,2 pulgadas y pantalla central de 15,4 pulgadas con CarPlay y Android Auto inalámbricos. La garantía de 5 años queda por debajo de los 7 años que ofrecen el MG HS, el Ebro s800 y el Omoda 7.
Pensada para quien recorre trayectos diarios cortos y medios, con acceso a un punto de carga, y quiere maximizar los kilómetros en modo eléctrico sin asumir el coste de la versión tope. Encaja en familias que buscan un SUV con equipamiento completo y una autonomía eléctrica superior a la media de sus rivales, priorizando el ahorro en combustible frente a las prestaciones. No es la opción para quien busque deportividad: el 0 a 100 de 8,2 segundos queda lejos de varios rivales más baratos.
La EM-i PRO+ es el punto más razonable de la gama Starray: frente a la PRO de entrada gana 53 km de autonomía eléctrica y duplica la velocidad de carga por 2.500 euros más, una diferencia que se nota en el uso diario. Frente a la MAX+, comparte mecánica y autonomía idénticas, por lo que el salto de 2.000 euros adicional solo tiene sentido si el equipamiento extra de esa versión convence especialmente. Frente al mercado, compite con una autonomía eléctrica superior a rivales como el Ebro s800 o el MG HS, aunque con una garantía más corta y prestaciones de aceleración discretas. Nota: 7,3/10.
| Potencia | 262 CV |
| Par | 125 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 1,4 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 32 g/km |
| Batería | 29,8 kWh |
| Autonomía WLTP | 136 km |
| Carga rápida | 60 kW |
| 0 a 100 km/h | 8,2 s |
| Velocidad máxima | 170 km/h |
| Largo | 4.740 mm |
| Peso | 1.890 kg |
| Maletero | 528 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 5 años |
102 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.