El Volvo XC90 2025 es, en esencia, el mismo coche que llegó en 2015 sobre la plataforma SPA. Diez años después, Volvo le ha dado nuevos grupos ópticos, paragolpes, llantas y una pantalla central de 11,2 pulgadas con Android Automotive para seguir vendiéndolo con cara de novedad. Eso no es necesariamente un defecto —la base es sólida—, pero a 82.200 euros de entrada conviene tenerlo muy presente. Lo que se lleva es un SUV de 4.953 mm, 7 plazas, 680 litros de maletero y una propuesta de confort y habitabilidad que sigue siendo difícil de batir en su segmento. Fabricado en Suecia, en la planta de Torslanda, y con 3 años de garantía.
El apartado mecánico divide la gama en dos mundos. Las versiones B5 montan un 4 cilindros de 1.969 cc con microhibridación de 48V y 250 CV — 360 Nm. Con un peso de 2.080 kg, el 0-100 en 7,7 segundos es lo que corresponde: un ritmo de travesía familiar, no de sprint. El WLTP de 8,5-8,7 l/100 km hay que entenderlo con el margen de rigor: en uso real, esperen entre 10 y 11 litros en carretera y más en ciudad. El T8 enchufable es otra cosa: 455 CV, 709 Nm, 0-100 en 5,4 segundos y etiqueta CERO. Pero pesa 2.365 kg —285 kg más que el B5— y su batería de 14,7 kWh útiles da apenas unos 50 km reales en eléctrico. Con la batería descargada, el consumo se dispara de manera considerable. Es un PHEV de manual de instrucciones.
El gran pero del XC90 2025 es que Volvo pide dinero de coche nuevo por una plataforma de una década. La mano china de Geely se nota más en las decisiones comerciales —contención de inversión, facelift en vez de generación— que en la fábrica sueca. El XC90 sigue siendo un producto genuinamente bien hecho, con un interior de materiales cuidados y una personalidad escandinava reconocible. Pero la competencia ha seguido evolucionando y la autonomía eléctrica del T8, con 70 km WLTP frente a los más de 80 de BMW X5 o Audi Q7 PHEV, ya no lidera.
El XC90 B5 encaja con familias de 5-7 miembros que hacen entre 20.000 y 35.000 km anuales, con viajes frecuentes de media y larga distancia y que priorizan el confort, la habitabilidad y la seguridad sobre las prestaciones. El T8 tiene sentido solo para quien recorre trayectos cortos recurrentes en eléctrico y puede cargar a diario; si los viajes son largos y la carga es irregular, el B5 es más honesto y 9.000 euros más barato. No lo recomendaríamos a quien busca dinamismo activo: con 2.080-2.365 kg, este coche no es ni quiere ser ágil.
El XC90 2025 es un producto honesto dentro de su contradicción: un coche de diez años de plataforma que sigue haciendo bien su trabajo y que se vende a precio de estreno. Si buscas un SUV grande de 7 plazas con fabricación europea, acabados cuidados y una propuesta familiar coherente, el B5 a 82.200 euros tiene argumentos reales frente a los alemanes. El T8 es más difícil de justificar: 455 CV con autonomía eléctrica escasa y 100.105 euros en la versión Ultra es mucho dinero por una tecnología que BMW y Audi superan ya. La nota que sigue siendo válida es la del conjunto, no la de cada pieza. Nota: 7,8/10.
| Precio | 82.200 EUR - 100.105 EUR |
| Potencia | 250 - 455 CV |
| Combustible | gasolina, hibrido_enchufable |
| Transmision | automatica |
| Traccion | total |
| Longitud | 4953 mm |
| Maletero | 680 l |
| Plazas | 7 |
| Vel. maxima | 180 km/h |
| 0-100 | 6.7 s |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| B6 AWD | 299 | N/D | 8.9 |
| B5 AWD Core | 250 | 82.200 EUR | 8.5 |
| B5 AWD Plus | 250 | 86.057 EUR | 8.7 |
| T8 AWD Core | 455 | 91.151 EUR | 1.2 |
| B5 AWD Ultra | 250 | 92.202 EUR | 8.7 |
| T8 AWD Plus | 455 | 95.628 EUR | 1.3 |
| T8 AWD Ultra | 455 | 100.105 EUR | 1.3 |