La puerta de entrada al Dolphin G enchufable: precio ajustado, autonomía eléctrica corta y un equipamiento que no escatima en seguridad.
Es la 1.ª de 4 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Es la que abre la gama.
Sin enchufarlo: lo que gasta cuando se le acaba la batería.
El DM-i Active es el acceso a la gama del Dolphin G, con 23.750 euros de precio de partida frente a los 26.426 del DM-i Boost, el siguiente escalón. La diferencia entre ambos no está en el equipamiento de confort, que se mantiene, sino en la mecánica: el Active se queda en 175 CV frente a los 212 CV del resto de versiones, y su autonomía eléctrica WLTP cae a 40 km (31 km reales estimados) frente a los 105 km WLTP (82 km reales) de los acabados Boost, Comfort y Sport. Es, de largo, la versión con menos autonomía eléctrica de toda la gama, aunque también la única con un precio por debajo de los 24.000 euros.
Frente al Volkswagen Golf eHybrid de 204 CV (39.175 euros), el Dolphin G Active cuesta 15.425 euros menos, pero el Golf ofrece 103 km más de autonomía WLTP y acelera 1,1 segundos antes de 0 a 100 km/h, con un consumo homologado 1,5 l/100 km inferior en modo sin batería. Frente al Peugeot 308 PHEV de 196 CV (34.030 euros), la diferencia de precio es de 10.280 euros a favor del Dolphin, aunque el 308 suma 46 km más de autonomía WLTP y 111 litros menos de maletero, donde el Dolphin gana con 425 litros frente a 314. La ecuación del Active es clara: menos autonomía eléctrica que sus rivales franceses y alemanes, pero un ahorro sustancial en el desembolso inicial.
El equipamiento de serie sorprende para el precio: control de velocidad adaptativo, detector de ángulo muerto, cámara trasera, pantalla táctil de 10,1 pulgadas con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos, y llantas de 16 pulgadas con neumáticos 225/60, más económicos que los de llantas mayores. La tapicería es de tela y el panel de instrumentos, de 8,8 pulgadas, discreto frente a las pantallas gigantes de otros segmentos.
Pensado para quien recorre trayectos urbanos cortos con posibilidad de recarga diaria y prioriza el precio de entrada sobre la autonomía eléctrica: con 31 km reales estimados, cubre desplazamientos al trabajo o recados, pero obliga a tirar del motor térmico en cualquier salida algo más larga. No es la opción para quien busca aprovechar a fondo el modo eléctrico en trayectos interurbanos habituales, donde el salto al DM-i Boost compensa.
El DM-i Active cumple su función de puerta de entrada, pero la diferencia de 37 CV y 65 km de autonomía WLTP respecto al DM-i Boost, por apenas 2.676 euros más, hace que este último parezca la opción más razonable dentro de la gama. El Active se justifica solo si el presupuesto es la prioridad absoluta y el uso es predominantemente urbano y corto. Frente al Golf eHybrid y al Peugeot 308 PHEV, gana claramente en precio y maletero, pero pierde en autonomía eléctrica y prestaciones. Nota: 7,2/10.
| Potencia | 175 CV |
| Par | 210 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 2,6 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 60 g/km |
| Batería | 7,4 kWh |
| Autonomía WLTP | 40 km |
| 0 a 100 km/h | 8,3 s |
| Velocidad máxima | 180 km/h |
| Largo | 4.160 mm |
| Peso | 1.440 kg |
| Maletero | 425 l |
| Plazas | 5 |
90 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.
| Versión | Potencia | Precio |
|---|---|---|
| DM-i Active | 175 CV | 23.750 € |
| DM-i Boost | 212 CV | 26.426 € |
| DM-i Comfort | 212 CV | 27.900 € |
| DM-i Sport | 212 CV | 28.880 € |