El Cool añade sonido Mark Levinson, tapicería de cuero y Ultrasuede y llantas de 18 pulgadas al LBX, pero no toca la mecánica de 136 CV: paga diseño, no rendimiento.
Es la 6.ª de 7 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 12.300 € más que la LBX, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El Cool es, junto al Omotenashi, el acabado más caro de la gama LBX, con un precio de 46.200 euros frente a los 33.900 del acceso. Esos 12.300 euros de diferencia no compran ni un caballo más de potencia ni un litro más de maletero: la mecánica híbrida de 136 CV y 120 Nm es idéntica en las siete versiones, y el maletero se mantiene en 332 litros en toda la gama salvo este Cool y el Omotenashi, que bajan a 782 km de autonomía WLTP frente a los 800 del resto por el ligero aumento de consumo (4,6 frente a 4,5 l/100 km). Lo que sí cambia es el equipamiento: asientos con calefacción, memoria y ajuste eléctrico, volante calefactado, sonido Mark Levinson de 13 altavoces, Head-Up Display, cámaras de 360 grados y llantas de 18 pulgadas en acabado Black Machined.
Frente al Elegant de 35.800 euros, el salto de 10.400 euros se paga entero en confort y tecnología de asistencia, no en prestaciones: el 0-100 sigue en 9,2 segundos y la velocidad máxima en 170 km/h, cifras discretas para un coche de casi 46.000 euros. Entre los rivales, el Mitsubishi ASX cuesta 14.900 euros menos con 4 CV más y 90 litros más de maletero, y el Fiat 600 La Prima cuesta 19.704 euros menos con 9 CV más y 53 litros más de maletero. El Toyota Yaris Cross, con la misma mecánica híbrida de Toyota que monta el LBX bajo licencia, cuesta 18.700 euros menos y ofrece 65 litros más de maletero, aunque pierde una estrella en el test Euro NCAP.
Las llantas de 18 pulgadas, mayores que en los acabados de entrada, implican neumáticos más caros de reponer y algo más de consumo en ciudad. El equipo reparapinchazos de serie evita cargar con rueda de repuesto, coherente con el maletero ya ajustado.
Pensado para quien ya ha decidido comprar un LBX y busca el máximo confort y equipamiento sin plantearse alternativas de otras marcas: usuario urbano, pocos kilómetros por autovía, que valora el sonido de a bordo, los asientos con memoria y el acabado en cuero por encima de la potencia o el espacio de carga. No es la opción para quien necesita maletero grande para equipaje familiar ni para quien prioriza las prestaciones.
Dentro de la gama LBX, el Cool es la versión para quien quiere el equipamiento más completo sin subir de categoría de modelo, pero no es la más sensata en relación calidad-precio: el salto desde el Elegant no toca ni la mecánica ni el maletero, solo el confort. Frente a rivales como el Mitsubishi ASX o el Fiat 600, que ofrecen más maletero y más potencia por bastante menos dinero, el Cool solo se justifica si el comprador valora el acabado Lexus y el sonido Mark Levinson por encima de la practicidad. Nota: 7,1/10.
| Potencia | 136 CV |
| Par | 120 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 4,6 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 104 g/km |
| Batería | 1,0 kWh |
| Autonomía WLTP | 782 km |
| 0 a 100 km/h | 9,2 s |
| Velocidad máxima | 170 km/h |
| Largo | 4.190 mm |
| Peso | 1.280 kg |
| Maletero | 332 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 3 años |
132 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.