El Relax añade cuero, calefacción y memoria a un conjunto mecánico que no cambia, y sube el precio 2.200 euros sobre el Emotion sin tocar la mecánica de 136 CV.
Es la 5.ª de 7 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 8.500 € más que la LBX, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El Relax es el penúltimo escalón de una gama de siete versiones del LBX, todas con la misma mecánica híbrida de 136 CV. Frente al LBX de acceso (33.900 euros) añade 8.500 euros en equipamiento de confort: asientos con memoria, cuero semianilina, volante calefactado, maletero eléctrico y cuadro digital de 12,3 pulgadas. Por encima quedan Cool y Omotenashi, ambos a 46.200 euros, con 3.800 euros más que no se traducen en más potencia sino en acabados y equipamiento adicional. El salto de Emotion (40.200 euros) a Relax (42.400 euros) cuesta 2.200 euros y añade sobre todo matices de confort, no prestaciones nuevas.
La mecánica es la misma hibridación full de 1.490 cc y 136 CV con 120 Nm de par en las siete versiones del LBX, con 9,2 segundos de 0 a 100 km/h y un consumo homologado de 4,5 l/100 km. Frente al Toyota Yaris Cross Hybrid 130 Active, que con mecánica prácticamente idéntica (131 CV, mismo motor 1.490 cc) cuesta 27.500 euros, 14.900 euros menos que nuestra versión, la diferencia de precio no se explica por la mecánica sino por el posicionamiento premium de Lexus y un equipamiento bastante más completo. El Nissan Juke Hybrid N-Connecta, con 143 CV y 13.800 euros menos, ofrece además 178 km más de autonomía WLTP. El maletero de 332 litros queda por debajo de los 397 del Yaris Cross y de los 422 del Mitsubishi ASX.
El Relax monta llantas de aleación de 18 pulgadas (225/55), que encarecen la reposición de neumáticos frente a las versiones de acceso. El equipamiento de serie es extenso: control de velocidad adaptativo, detector de ángulo muerto, asistente precolisión, cámara trasera, climatizador de dos zonas y Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. La etiqueta ECO y la garantía de 3 años se mantienen iguales en toda la gama.
Pensado para quien ya ha decidido comprar un LBX y busca el máximo confort cotidiano (asientos calefactados y con memoria, volante térmico) sin llegar a los acabados Cool u Omotenashi, que cuestan 3.800 euros más. Encaja en un uso urbano e interurbano, con pocos kilómetros de autopista, donde el motor de 136 CV y 120 Nm no se ve exigido. No es la opción para quien prioriza maletero o espacio trasero, ambos justos para el segmento.
El Relax no mejora la mecánica respecto al LBX de acceso: paga 8.500 euros más por confort y acabados, un salto que tiene sentido si se valora el cuero y los asientos con memoria, pero que deja la relación calidad-precio por debajo de la del LBX base o el Urban. Frente al Toyota Yaris Cross, con mecánica casi idéntica y 14.900 euros menos, el argumento de compra se apoya en la marca y el equipamiento, no en las prestaciones. Recomendable solo para quien ya quiere un LBX y da prioridad al confort sobre el precio. Nota: 7,1/10.
| Potencia | 136 CV |
| Par | 120 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 4,5 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 103 g/km |
| Batería | 1,0 kWh |
| Autonomía WLTP | 800 km |
| 0 a 100 km/h | 9,2 s |
| Velocidad máxima | 170 km/h |
| Largo | 4.190 mm |
| Peso | 1.280 kg |
| Maletero | 332 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 3 años |
123 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.