El G 63 convierte un todoterreno de geometría casi cuadrada en un deportivo de 585 CV, pero cobra esa fantasía con un consumo de 14,8 l/100 km WLTP y un precio de 221.870 euros.
Es la 4.ª de 4 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 71.402 € más que la G 450 d, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
Dentro de la gama del Clase G, el G 63 es la versión tope, 60.307 euros por encima del G 580 eléctrico de 587 CV y 71.400 euros por encima del G 500 de 449 CV. Frente al G 500, gana 136 CV y par (850 Nm frente a 560 Nm) y rebaja el 0-100 de 5,4 a 4,4 segundos, pero el consumo WLTP sube de 11,1 a 14,8 l/100 km. El G 580 eléctrico, con 1.164 Nm y 4,7 segundos, es más rápido en reacción pero más lento en punta (180 km/h frente a 220 km/h) y limita la autonomía a 473 km WLTP frente a los 675 km del G 63. El G 450 d diésel, con 750 Nm, se queda como la opción racional de la gama por 71.402 euros menos.
El rival directo con el que compite es el Defender 110 OCTA, con 635 CV, 11.820 euros menos, 89 litros más de maletero y un consumo WLTP de 1,6 l/100 km menos. El Defender además acelera 0,4 segundos antes y ofrece un año más de garantía. El G 63 responde con una imagen de diseño más reconocible y una mecánica V8 biturbo de 3.982 cc que suma carácter sonoro al empuje, algo que un bloque de seis cilindros no iguala del todo.
El equipamiento de serie incluye llantas AMG de 20 pulgadas, frenos de alto rendimiento AMG, cámara de 360 grados con capó transparente, sonido Burmester de 18 altavoces y 760 W, tapicería de cuero napa y bloqueos de diferencial al 100%, un nivel que sitúa al G 63 por encima del resto de la gama en presencia visual y en detalles de acabado específicos AMG.
Esta versión está pensada para quien quiere la imagen y la capacidad todoterreno del Clase G sin renunciar a prestaciones de deportivo, con un uso que combina ciudad, carretera y ocasionalmente pista o campo. No es la opción razonable para quien recorre muchos kilómetros al año ni para quien prioriza el consumo: para eso, el G 450 d diésel de la propia gama resulta más coherente. Tampoco es la elección para quien necesita el maletero más amplio posible.
El G 63 es la versión más vistosa y potente del Clase G, pero no la más sensata: el G 450 d diésel ofrece casi el mismo par (750 Nm frente a 850 Nm) con un consumo WLTP seis litros menor y 71.402 euros de ahorro. Frente al Defender 110 OCTA, el G 63 pierde en potencia, maletero, consumo y precio, y solo gana en diseño reconocible y en el carácter del V8. Lo recomendaríamos a quien busca específicamente la silueta del Clase G con el máximo empuje térmico disponible, asumiendo que paga una prima considerable por ello. Nota: 7,8/10.
| Potencia | 585 CV |
| Par | 850 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Total |
| Consumo WLTP | 14,8 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 336 g/km |
| Autonomía WLTP | 675 km |
| 0 a 100 km/h | 4,4 s |
| Velocidad máxima | 220 km/h |
| Largo | 4.873 mm |
| Peso | 2.640 kg |
| Maletero | 454 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 2 años |
115 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.
| Versión | Potencia | Precio |
|---|---|---|
| G 450 d | 367 CV | 150.468 € |
| G 500 | 449 CV | 161.563 € |
| G 580 con tecnología EQ | 587 CV | 163.757 € |
| Mercedes-AMG G 63 | 585 CV | 221.870 € |