
El Abarth 600e es, en esencia, un Fiat 600e al que Stellantis ha aplicado un tratamiento a fondo: diferencial mecánico de deslizamiento limitado Torsen, frenos Alcon, neumáticos Michelin de derivación competición y un motor eléctrico que dicen haber probado en el banco de ensayos de Fórmula E. El resultado es un SUV urbano de 4,19 metros con 238 o 281 CV, 345 Nm de par y un 0-100 de 6,2 y 5,9 segundos respectivamente. Las cifras convencen; el precio de 45.000 a 49.000 euros, bastante menos. Ponemos sobre la mesa un EUR/CV que nos resulta difícil de defender: la versión base sale a 189 EUR/CV y la Scorpionissima a 174 EUR/CV. Razonable en el papel, pero el conjunto que rodea esos caballos no está a la altura de lo que esos euros deberían comprar.
El problema de fondo es uno que el marketing de Abarth no puede resolver: bajo los stickers del escorpión y el bodykit agresivo hay una plataforma que comparte suelo, batería y arquitectura con el Peugeot e-2008, el Opel Mokka Electric, el Alfa Romeo Junior Elettrica y el Jeep Avenger. La batería útil es de 50,8 kWh para todos. La autonomía WLTP oficial es de 322 km, y nuestra estimación real baja a 264 km, un número que en uso mixto con algo de dinamismo se va a quedar claramente corto. La carga DC se limita a 100 kW, lo que en 2025 empieza a ser justo para un coche de este precio. Y el maletero entrega 360 litros: aceptable para un utilitario, escaso para un SUV que pide casi 50.000 euros.
Dicho esto, seamos justos: el conjunto motriz en ciudad y carretera secundaria sorprende. El diferencial mecánico marca una diferencia real frente al Fiat de origen, la respuesta es inmediata y los 345 Nm se sienten con contundencia. Para quien use este coche en su propósito real —trayectos urbanos e interurbanos cortos, sin viajes largos— el Abarth 600e es un artefacto divertido y con más personalidad de lo que esperábamos. El problema es que sus limitaciones de autonomía y precio lo hacen coherente solo en un perfil de uso muy concreto, y ese perfil no necesita gastar 45.000 euros para conseguirlo.
El comprador ideal del Abarth 600e hace menos de 15.000 km al año, usa el coche principalmente en ciudad y trayectos interurbanos que no superen los 150-200 km de ida, tiene punto de carga accesible y busca algo que se salga de la norma sin renunciar a cinco plazas y cinco puertas. Le importa más la experiencia de conducción y la imagen que la eficiencia o el maletero. No se lo recomendaríamos a quien haga viajes frecuentes de más de 250 km, ni a quien necesite un maletero operativo o priorice la ecuación precio/prestaciones por encima del factor emocional.
El Abarth 600e es un ejercicio honesto de entusiasmo dentro de las limitaciones que impone una plataforma compartida y una batería pequeña. Abarth ha hecho lo que podía con lo que tenía, y el resultado divierte más de lo que los números sobre el papel sugerirían. El problema es el precio: 45.000-49.000 euros para 264 km de autonomía real, 360 litros de maletero y carga a 100 kW es mucho dinero para lo que ofrece. Para ese perfil de uso muy concreto —urbano, con enchufe, sin viajes— es un producto con personalidad real. Para cualquier otro, hay opciones más sensatas por menos dinero. Nota: 7,1/10.
| Precio | 38.893 EUR |
| Potencia | 281 CV |
| Segmento | SUV |
| Combustible | Eléctrico |
| Transmision | automatica |
| Traccion | delantera |
| Longitud | 4189 mm |
| Peso | 1625 kg |
| Maletero | 360 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. maxima | 200 km/h |
| 0-100 | 5.9 s |
| Version | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| e Competizione 207 kW (280 CV) | 281 | 38.893 EUR | 18.8 |
Cara a cara con sus rivales, con datos.