60.190 EUR · 150 CV · Diésel · S tronic
Es la 13.ª de 21 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 9.760 EUR mas que la Business TFSI 110 kW (150 CV) S tronic, que abre la gama.
Al consumo homologado se le suma un 15 %, porque el WLTP se mide en laboratorio. Energía a 1,812 €, precio de hoy.
| Potencia | 150 CV |
|---|---|
| Par | 360 Nm |
| Cambio | S tronic |
| Tracción | delantera |
| Consumo WLTP | 5.6 l/100 km |
| Emisiones CO2 | 147 g/km |
| Etiqueta DGT | C |
| Autonomía WLTP | 982.0 km |
| 0 a 100 km/h | 9.2 s |
| Velocidad máxima | 207 km/h |
| Peso | 1700 kg |
| Maletero | 488 litros |
| Plazas | 5 |
| Garantía | 3 años |
Un Black line diesel competente en consumo y autonomía, pero con un precio que lo sitúa fuera de lugar en la gama: paga acabado deportivo sin justificación de potencia.
El Black line TDI 110 kW es la versión más cara del Q3 Sportback con el motor de 150 CV diesel. Ocupa un espacio incómodo en la gama: cuesta 60.190 euros, 9.300 más que el Advanced TDI equivalente, pero mantiene idéntica potencia, par y prestaciones. La diferencia es puramente estética: parachoques S line, llantas de 20 pulgadas, tapicería de microfibra con acolchado de rombos y volante deportivo. En términos de comportamiento, es indistinguible del resto de versiones TDI: 150 CV, 360 Nm de par, 0-100 en 9,2 segundos y velocidad máxima de 207 km/h. El consumo WLTP de 5,6 l/100 km es ligeramente superior al del Advanced (5,3 l/100 km), probablemente por las llantas más grandes, pero la autonomía de 982 km sigue siendo excelente.
Frente a rivales directos, el Q3 Sportback diesel mantiene coherencia. El BMW X2 sDrive18d cuesta 11.840 euros menos, ofrece 72 litros más de maletero y consume 0,5 l/100 km menos, pero el Audi compensa con 100 km más de autonomía y mejor equipamiento multimedia. El BMW X1 sDrive18d es aún más barato (13.340 euros menos) y más eficiente (5,0 l/100 km), aunque pierde en autonomía. El Mercedes-Benz GLA 200 d 4MATIC cuesta 8.459 euros menos, monta tracción total y consume lo mismo, pero su maletero es 61 litros más pequeño. La propuesta del Black line TDI no es irrazonable en términos absolutos, pero su posicionamiento dentro de la gama es problemático: paga acabado sin ganar rendimiento.
El equipamiento es generoso: pantalla de 12,8 pulgadas con MMI Navegación plus, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, climatizador de tres zonas, asientos delanteros con calefacción, faros LED plus, cámara trasera y paquete de seguridad completo con asistente de velocidad adaptativo. Las llantas de 20 pulgadas son un arma de doble filo: mejoran la presencia visual pero encarecen el mantenimiento y penalizan ligeramente el consumo. La etiqueta DGT C permite circular sin restricciones en ciudades con limitaciones ambientales.
Este Black line TDI está dirigido a compradores que priorizan la presencia visual y el equipamiento multimedia sobre la relación calidad-precio. Es adecuado para usuarios urbanos e interurbanos que recorren 15.000-20.000 km anuales y valoran la autonomía diesel. No es recomendable para quien busque máximo rendimiento (le falta potencia) ni para quien quiera la mejor relación precio-prestaciones (el Advanced TDI es más sensato). Sobra para conductores que no necesiten llantas de 20 pulgadas ni acabado deportivo.
El Black line TDI es un coche competente pero mal posicionado. Diesel eficiente, equipamiento generoso y acabado atractivo, pero paga 9.300 euros de sobreprecio solo por estética frente al Advanced idéntico en motor. Si buscas este motor, el Advanced TDI a 60.190 euros es la opción sensata. Si quieres presencia visual, el S line TFSI quattro a 59.920 euros ofrece 204 CV, tracción total y mejor dinamismo por menos dinero. El Black line TDI es coherente como coche, pero incoherente como propuesta de compra dentro de su propia gama. Nota: 7,2/10.
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