El S line TDI quattro es el diésel más completo de la gama del Q3 Sportback, pero su precio de 61.580 euros lo acerca peligrosamente a versiones de gasolina más rápidas.
Es la 14.ª de 21 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 11.150 € más que la Business TFSI 110 kW (150 CV) S tronic, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
Dentro de la gama del Q3 Sportback, esta versión ocupa una posición intermedia alta: comparte mecánica de 193 CV y 400 Nm con el Business TDI quattro (57.580 euros) y el Advanced TDI quattro (59.180 euros), pero añade el acabado S line, con llantas de 19 pulgadas, suspensión deportiva, asientos deportivos y detalles estéticos exclusivos. Frente al Business TDI quattro, pagamos 4.000 euros más por el mismo motor y el mismo rendimiento: la diferencia está íntegramente en equipamiento y estética, no en mecánica. Comparado con el TFSI quattro de 204 CV en acabado S line (59.920 euros), este diésel cuesta 1.660 euros más y es más lento (7,5 s frente a 7,1 s), aunque gasta menos y tiene mayor autonomía WLTP.
La mecánica de 1.968 cc y 400 Nm de par entrega un comportamiento solvente en carretera e interurbano, con un consumo WLTP de 6,4 l/100 km que, en uso real, puede subir entre un 15% y un 30%. Frente al Audi Q3 convencional con la misma mecánica (55.680 euros), pagamos 5.900 euros más por la carrocería Sportback, con cifras de autonomía y consumo WLTP prácticamente idénticas: el Q3 normal ofrece 44 km más de autonomía y gasta 0,3 l/100 km menos. El Volkswagen Tiguan R-Line TDI 4Motion de 193 CV cuesta 9.310 euros menos y ofrece 42 litros más de maletero, aunque con 0,1 l/100 km más de consumo WLTP. El Mercedes-Benz GLB 220 d 4MATIC, por 6.251 euros menos, suma 82 litros más de maletero y 128 km más de autonomía WLTP.
El equipamiento de serie es generoso: cuadro digital de 11,9 pulgadas, pantalla central de 12,8 pulgadas con MMI Navegación plus, CarPlay y Android Auto inalámbricos, climatizador bizona, acceso sin llave y asientos deportivos con calefacción. La etiqueta C limita el acceso a algunas zonas de bajas emisiones urbanas, algo a tener en cuenta para quien use el coche sobre todo en ciudad.
Esta versión encaja en quien recorre muchos kilómetros interurbanos o de autovía al año, valora el par de un diésel (400 Nm) y la tracción total, y quiere un acabado deportivo sin renunciar a la autonomía: más de 900 km WLTP. No es la opción para quien prioriza el maletero, donde rivales como el GLB o el Tiguan le sacan entre 42 y 82 litros, ni para quien usa el coche sobre todo en ciudad, donde la etiqueta C puede limitar el acceso.
El S line TDI quattro es un diésel competente, con el par más alto de las versiones que no son híbridas enchufables de la gama y una autonomía notable, pero su posicionamiento de precio lo deja entre dos aguas: paga 4.000 euros más que el Business TDI quattro por el mismo motor, y frente al Audi Q3 convencional con idéntica mecánica cuesta casi 6.000 euros más por la carrocería Sportback. Lo recomendaríamos a quien ya ha decidido que quiere la silueta coupé y el acabado S line, no como la opción más razonable de la gama para quien solo busca este motor. Nota: 7,6/10.
| Potencia | 193 CV |
| Par | 400 Nm |
| Cambio | S tronic |
| Tracción | Total |
| Consumo WLTP | 6,4 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 167 g/km |
| Autonomía WLTP | 906 km |
| 0 a 100 km/h | 7,5 s |
| Velocidad máxima | 221 km/h |
| Largo | 4.531 mm |
| Peso | 1.780 kg |
| Maletero | 488 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 3 años |
113 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.