El S line añade estética deportiva y llantas de 19 pulgadas al Q3 diésel de 150 CV, pero el salto de precio frente al Business equivalente compra más apariencia que mecánica.
Es la 6.ª de 22 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 4.460 € más que la SUV Business TFSI 110 kW (150 CV) S tronic, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El S line TDI de 150 CV ocupa la posición intermedia-alta dentro de la gama diésel de tracción delantera del Q3. Cuesta 52.990 euros, 4.000 euros más que el Business TDI (48.990 euros) y 2.400 euros más que el Advanced TDI (50.590 euros), con idéntica mecánica de 150 CV y 360 Nm en los tres casos. Lo que cambia es la estética S line, las llantas de 19 pulgadas, los asientos deportivos y detalles de acabado, no una sola cifra de rendimiento. Si se busca más potencia dentro del mismo combustible, el TDI quattro de 193 CV en acabado Business (55.680 euros) ofrece 400 Nm de par y tracción total por 2.690 euros más.
La mecánica 2.0 TDI de 150 CV y 360 Nm rinde con solvencia en carretera e interurbano, con un consumo WLTP de 5,4 l/100 km, prácticamente igual al resto de versiones TDI de acceso de la gama. Frente al Audi Q3 Sportback con la misma mecánica en acabado Business (50.890 euros), nuestra versión cuesta 2.100 euros más por el mismo motor y el mismo maletero de 488 litros, con 19 km menos de autonomía WLTP. El Volkswagen Tiguan 2.0 TDI de 150 CV cuesta 39.945 euros, 13.045 euros menos, con 42 litros más de maletero y prestaciones casi idénticas. El BMW X1 sDrive18d, con la misma potencia, cuesta 46.850 euros y suma 52 litros más de maletero, aunque con 118 km menos de autonomía WLTP.
El equipamiento de serie incluye llantas de aleación Audi Sport de 19 pulgadas (255/45 R19), cuadro digital de 11,9 pulgadas, pantalla central de 12,8 pulgadas con navegación MMI plus, asientos deportivos con calefacción y tapicería con emblema S, pero las llantas grandes implican neumáticos más caros de reponer y algo más de consumo que las de menor diámetro de los acabados base. La garantía se queda en 2 años, igual que el resto de la gama y que la mayoría de rivales alemanes, salvo el KIA Sportage, que ofrece 7 años.
Pensado para quien ya tiene decidido el Q3 diésel y valora la estética deportiva S line, las llantas de 19 pulgadas y los asientos deportivos por encima del ahorro. Encaja en conductores de trayectos largos e interurbanos que aprecian el bajo consumo diésel y una autonomía superior a 1.000 km, pero que no necesitan tracción total ni más potencia. Para quien prioriza solo la mecánica sin la estética, el Business TDI ofrece lo mismo por 4.000 euros menos.
El S line TDI de 150 CV no mejora en nada mecánico al Business o al Advanced equivalentes: paga la estética, no el rendimiento. Dentro de la gama Q3 es una opción razonable solo para quien valora el aspecto deportivo por encima del precio, pero frente al Q3 Sportback con el mismo motor por 2.100 euros menos, o al Tiguan TDI por 13.045 euros menos, el argumento económico se debilita. Recomendable para quien ya tiene decidida la marca y el diseño S line, no como elección racional de calidad-precio. Nota: 7,3/10.
| Potencia | 150 CV |
| Par | 360 Nm |
| Cambio | S tronic |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 5,4 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 142 g/km |
| Autonomía WLTP | 1.018 km |
| 0 a 100 km/h | 9,2 s |
| Velocidad máxima | 208 km/h |
| Largo | 4.531 mm |
| Peso | 1.700 kg |
| Maletero | 488 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 2 años |
113 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.