El Superb Combi con tracción total y el diésel de 193 CV es la versión que mejor casa con un familiar que recorre muchos kilómetros, con el añadido estético Sportline que no cambia nada mecánico.
Es la 21.ª de 24 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 11.700 € más que la Selection 1.5 TSI mHEV 150 CV DSG, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
Dentro de la gama del Superb Combi, el Sportline 2.0 TDI 193 CV 4x4 ocupa una posición intermedia-alta: por 59.400 euros añade tracción total y 43 CV más de par motor útil (400 Nm frente a los 360 Nm del TDI 150 de tracción delantera) a cambio de 3.500 euros sobre el Selection con la misma mecánica. Frente al Plus 2.0 TDI 193 CV 4x4, que cuesta 3.500 euros menos, la diferencia es puramente estética y de acabado: el salto a Sportline no toca cifras de potencia, consumo ni maletero. Y comparado con el tope de gama gasolina de 265 CV, que cuesta 1.705 euros más, este diésel ofrece 86 Nm más de par pero 72 CV menos, una ecuación que favorece al TDI para quien prioriza el remolque o la autopista larga frente a la aceleración pura.
La mecánica de 193 CV y 400 Nm mueve con solvencia un coche de 1.750 kg, con 7,6 segundos al centenar y un consumo WLTP de 5,9 l/100 km, que en uso real probablemente suba a la franja de 7-7,5 l/100 km. Frente al Volkswagen Passat Variant R-Line 2.0 TDI 4Motion de idéntica potencia, que cuesta 2.730 euros menos, la diferencia práctica es mínima: mismo par, mismo 0-100, mismo maletero de 690 litros y un consumo WLTP casi idéntico (apenas 0,1 l/100 km a favor del alemán). El Mercedes Clase E Estate E 220 d, con 197 CV y 440 Nm, cuesta 8.690 euros más y ofrece 228 km más de autonomía WLTP gracias a su consumo más bajo, pero con 75 litros menos de maletero. El Audi A6 Avant TDI, con 204 CV, cuesta 6.170 euros más que nuestra versión y se queda con 224 litros menos de capacidad de carga.
El equipamiento de serie incluye faros Matrix LED, asientos delanteros eléctricos con calefacción y memoria, climatizador de tres zonas, pantalla central de 13 pulgadas y cuadro digital de 10,25 pulgadas, además de llantas de 18 pulgadas y suspensión deportiva propia del acabado Sportline. La etiqueta C limita el acceso en episodios de alta contaminación en grandes ciudades, algo a tener en cuenta si el uso es predominantemente urbano.
Esta versión encaja con quien recorre más de 25.000-30.000 km al año, a menudo por autopista o carretera de montaña, y necesita tracción total por zona geográfica o por remolcar con frecuencia. El perfil es familiar o profesional que valora el maletero de 690 litros tanto como el par motor. Para un uso mayoritariamente urbano, el TDI de 150 CV con tracción delantera cumple igual de bien y cuesta menos; para quien prioriza la aceleración, el 265 CV con el mismo chasis 4x4 responde mejor.
El Sportline 2.0 TDI 193 CV 4x4 es una versión coherente dentro de la gama del Superb Combi: añade tracción y par sin disparar el consumo ni sacrificar maletero. No es la elección más racional en precio frente al Plus idéntico mecánicamente, que cuesta 3.500 euros menos, ni frente al Volkswagen Passat Variant equivalente, más barato en 2.730 euros con cifras casi calcadas. Pero para quien ya ha decidido que quiere un Superb Combi 4x4 y valora el acabado Sportline, es una compra con sentido. Nota: 7,7/10.
| Potencia | 193 CV |
| Par | 400 Nm |
| Cambio | DSG |
| Tracción | Total |
| Consumo WLTP | 5,9 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 154 g/km |
| Autonomía WLTP | 1.118 km |
| 0 a 100 km/h | 7,6 s |
| Velocidad máxima | 230 km/h |
| Largo | 4.902 mm |
| Peso | 1.750 kg |
| Maletero | 690 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 2 años |
136 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.