El Tucson Black Line HEV es la combinación más razonable de la gama entre potencia, consumo y equipamiento, aunque el salto de precio frente al Klass del mismo motor pide justificación.
Es la 10.ª de 27 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 7.100 € más que la Klass 1.6 T-GDi 150 CV DCT, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El Black Line 1.6 T-GDi HEV 239 CV ocupa la zona media-alta de la gama Tucson. Cuesta 42.625 euros, 1.850 euros más que el Klass con la misma mecánica híbrida de 239 CV (40.775 euros), y la diferencia se traduce en acabado estético y algún detalle de equipamiento, no en mecánica ni en prestaciones: ambos comparten los 239 CV, los 380 Nm de par y el 0-100 en 7,8 segundos. Frente al Tecno HEV (46.725 euros) o el N Line HEV (47.475 euros), el Black Line se queda por debajo en posicionamiento pero resulta más coherente en relación precio-equipamiento dentro del catálogo.
La mecánica híbrida completa de 239 CV es la más equilibrada de la gama frente a los 150 CV del 1.6 T-GDi de acceso o los 136 CV del diésel, y evita el peaje de autonomía eléctrica limitada del PHEV de 288 CV. Con un WLTP de 5,6 l/100 km y 928 km de autonomía homologada, mejora el consumo del gasolina de acceso (6,3 l/100 km) sin la complejidad añadida del enchufable. Frente al KIA Sportage Concept HEV 239 CV, que cuesta 7.494 euros menos con la misma potencia y 17 km más de autonomía WLTP, el Tucson pierde la comparación directa en precio, aunque compensa con 29 litros más de maletero. El Jaecoo 7 SHS HEV Pure, por 9.875 euros menos, ofrece 276 litros menos de maletero, una diferencia que pesa en el uso diario de un SUV familiar.
El acabado Black Line añade a la base Klass detalles estéticos (carrocería en negro, cuero en el volante calefactado) y mantiene de serie elementos como el cargador inalámbrico, la pantalla de 12,3 pulgadas, los asientos delanteros con calefacción y el climatizador bizona. Las llantas de 17 pulgadas (215/65) son razonables en tamaño, sin penalizar el consumo ni encarecer los neumáticos frente a las versiones con llantas mayores de la gama.
Esta versión encaja en un conductor que recorre entre 15.000 y 25.000 km al año, combina ciudad y carretera, y quiere la mecánica híbrida más potente de la gama sin pagar el sobrecoste del PHEV ni asumir su peso añadido. Es una opción sólida para familias con necesidad real de maletero grande, que valoran el equipamiento de serie completo y prefieren no complicarse con la recarga de un enchufable.
Dentro de la gama Tucson, el Black Line HEV 239 CV es una opción sensata para quien busca la mecánica más potente sin enchufable, aunque el Klass con la misma mecánica cuesta 1.850 euros menos y ofrece la mecánica idéntica. Frente al mercado, el KIA Sportage Concept HEV iguala potencia por 7.494 euros menos, lo que obliga a justificar la elección por maletero y equipamiento específico del Black Line. Es recomendable para quien ya valora la marca y el acabado estético de este nivel, pero el Klass HEV es la elección más razonable dentro de la propia gama. Nota: 7,6/10.
| Potencia | 239 CV |
| Par | 380 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 5,6 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 126 g/km |
| Batería | 1,5 kWh |
| Autonomía WLTP | 928 km |
| 0 a 100 km/h | 7,8 s |
| Velocidad máxima | 196 km/h |
| Largo | 4.510 mm |
| Peso | 1.650 kg |
| Maletero | 616 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 5 años |
99 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.