El N Line añade estética deportiva y equipamiento a la mejor mecánica de gasolina del Tucson, pero lo hace a un precio que empieza a pesar más que el propio coche.
Es la 17.ª de 27 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 11.950 € más que la Klass 1.6 T-GDi 150 CV DCT, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El N Line 1.6 T-GDi HEV 239 CV se sitúa en la zona alta de la gama Tucson, por encima del Klass y Black Line con la misma mecánica híbrida (40.775 y 42.625 euros respectivamente) y justo por debajo del Tecno equivalente (46.725 euros). Por 47.475 euros añade a la base del Klass HEV un paquete estético N Line, llantas de 19 pulgadas, climatizador trizona, techo solar panorámico, asientos con calefacción delantera y volante calefactado, además del cuadro e infoentretenimiento de 12,3 pulgadas que ya llevan otras versiones. Frente al Black Line HEV, la diferencia de casi 5.000 euros se explica sobre todo por el acabado y la estética, no por mecánica adicional: ambos comparten los 239 CV y los 380 Nm de par.
La mecánica híbrida de 239 CV y 380 Nm es la más equilibrada de la gama de gasolina e híbridos del Tucson: acelera de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos, muy por delante de los 9,4-9,5 segundos del 1.6 T-GDi de 150 CV, y homologa un consumo de 5,8 l/100 km, frente a los 6,3-7,0 l/100 km de las versiones solo gasolina. Frente al KIA Sportage Concept HEV de igual potencia (35.131 euros), nuestra versión cuesta 12.344 euros más por un acabado superior, pero el Sportage iguala en CV, tiene 49 km más de autonomía WLTP y gasta 0,3 l/100 km menos. El Jaecoo 7 SHS HEV Pure (32.750 euros) y el Ebro s700 HEV Comfort (31.499 euros) plantean un reto de precio aún mayor, aunque ambos se quedan muy por debajo en maletero: 276 y 247 litros menos que los 616 litros del Tucson.
El equipamiento de serie es generoso: cámara trasera, detector de ángulo muerto, control de crucero adaptativo con Stop & Go, asistente de mantenimiento de carril, climatizador trizona y techo panorámico vienen de serie, algo que en Klass o Black Line hay que valorar con atención antes de dar el salto de precio. La etiqueta ECO y el depósito de 52 litros permiten una autonomía homologada de 896 km.
Esta versión encaja en quien busca un Tucson con empaque visual y equipamiento completo sin dar el salto al enchufable, y recorre entre 15.000 y 25.000 km anuales combinando ciudad y carretera. También para quien valora el diseño deportivo N Line por encima del ahorro puro de kilómetro, porque mecánicamente rinde igual que el Black Line HEV, bastante más barato. No es la opción para quien prioriza el precio ajustado: ahí el Klass HEV con la misma mecánica cuesta 6.700 euros menos.
El N Line 1.6 T-GDi HEV 239 CV es la mecánica más redonda del catálogo de gasolina e híbridos del Tucson, pero como versión concreta se queda en tierra de nadie dentro de la propia gama: el Black Line con idéntica potencia cuesta casi 5.000 euros menos y el Klass HEV, 6.700. El sobrecoste se justifica solo si el acabado estético y el equipamiento adicional pesan tanto como la mecánica en la decisión. Frente al KIA Sportage equivalente, con más autonomía y menos consumo por 12.344 euros menos, el argumento de compra se apoya en el diseño y el espacio de maletero, no en el precio. Nota: 7,4/10.
| Potencia | 239 CV |
| Par | 380 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 5,8 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 132 g/km |
| Batería | 1,5 kWh |
| Autonomía WLTP | 896 km |
| 0 a 100 km/h | 7,8 s |
| Velocidad máxima | 196 km/h |
| Largo | 4.510 mm |
| Peso | 1.650 kg |
| Maletero | 616 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 5 años |
113 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.