El Tucson PHEV más completo de equipo, pero a un precio que empieza a acercarse al territorio premium sin aportar la autonomía eléctrica para justificarlo del todo.
Es la 14.ª de 27 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 9.950 € más que la Klass 1.6 T-GDi 150 CV DCT, que abre la gama.
Sin enchufarlo: lo que gasta cuando se le acaba la batería.
El Black Line 1.6 T-GDi PHEV 288 CV ocupa la zona media-alta de la gama enchufable del Tucson, por debajo de Tecno (49.575 euros), N Line (50.325 euros) y Style (53.025 euros), y por encima de la versión Klass con la misma mecánica, que cuesta 1.850 euros menos con un equipamiento más reducido. Frente al Klass PHEV, Black Line añade elementos de estética y confort, pero comparte la misma mecánica de 288 CV, 380 Nm de par y 0-100 en 7,5 segundos, de modo que quien no necesite ese plus estético encuentra en Klass la opción más sensata de la familia enchufable. Frente a las versiones HEV de 239 CV, esta variante PHEV cuesta entre 2.000 y 5.000 euros más y promete una etiqueta de 0 emisiones, con el matiz de que su autonomía eléctrica es limitada.
La autonomía WLTP de 70 kilómetros se queda en 55 kilómetros reales estimados, una cifra que obliga a recargar casi a diario para aprovechar el modo eléctrico. El KIA Sportage PHEV de 288 CV cuesta 980 euros menos, con autonomía WLTP y real prácticamente iguales y la misma potencia, aunque con 18 litros menos de maletero. El Jaecoo 7 SHS PHEV, por 6.575 euros menos, ofrece 90 kilómetros WLTP y 70 reales, muy por encima de los 70 y 55 del Tucson, aunque con 218 litros menos de maletero (340 frente a 558 litros) y 7 años de garantía frente a los 5 del Hyundai. El consumo sin batería estimado del Tucson, 7,1 l/100 km, es también peor que los 5,9 l/100 km estimados del LYNK&CO 01, que además cuesta 4.480 euros menos.
El equipamiento de serie es amplio: llantas de 17 pulgadas, pantalla táctil de 12,3 pulgadas con navegador, Android Auto/CarPlay inalámbrico, climatizador bizona, asientos delanteros con calefacción, volante con calefacción y cuero, cámara trasera, detector de ángulo muerto y asistente de seguimiento de carril. Nada reservado solo a acabados superiores como Tecno o Style en materia de seguridad activa, aunque Black Line queda por debajo en llantas y algunos detalles estéticos frente a N Line o Style.
Esta versión encaja en un comprador con acceso a punto de recarga que recorre trayectos urbanos cortos a diario, donde el modo eléctrico cubre buena parte del uso, pero también necesita hacer viajes largos sin depender de autonomía eléctrica. Un conductor de empresa que valore la etiqueta 0 emisiones para circular por zonas restringidas de grandes ciudades. No es la opción para quien recorra muchos kilómetros interurbanos sin recargar, donde el consumo sin batería penaliza frente a un híbrido convencional como el HEV de 239 CV de la misma gama.
El Black Line PHEV no es la versión más lógica de la gama Tucson enchufable: el Klass con la misma mecánica cuesta 1.850 euros menos sin perder potencia ni autonomía, y el HEV de 239 CV resulta más coherente para quien no vaya a recargar con regularidad. Frente al mercado, el KIA Sportage PHEV iguala prestaciones por menos dinero, y el Jaecoo 7 ofrece más autonomía eléctrica real por bastante menos. Se recomienda a quien valore el equipamiento concreto de este acabado y tenga recarga diaria asegurada; para el resto, el Klass PHEV o el HEV de la propia gama cumplen igual por menos euros. Nota: 7,3/10.
| Potencia | 288 CV |
| Par | 380 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 2,7 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 62 g/km |
| Batería | 13,8 kWh |
| Autonomía WLTP | 70 km |
| 0 a 100 km/h | 7,5 s |
| Velocidad máxima | 206 km/h |
| Largo | 4.510 mm |
| Peso | 1.832 kg |
| Maletero | 558 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 5 años |
101 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.