El S line viste al A5 Avant con el traje deportivo pero le deja la mecánica más floja de la gama: estética sin respaldo mecánico.
Es la 6.ª de 19 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 8.270 € más que la Business TFSI S tronic 110 kW (150 CV), que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El S line TFSI de 150 CV es el acabado estético más alto que se puede pedir con la mecánica de entrada del A5 Avant. Dentro de la gama, esto es una anomalía: existe un S line con 204 CV por 62.430 euros, solo 2.900 euros más, que ofrece 60 CV y 60 Nm adicionales con el mismo cambio automático y tracción delantera. Elegir esta versión de 150 CV en el acabado más deportivo de la gama (sin contar el S5) tiene poco sentido mecánico: se paga el paquete visual S line sin el motor que lo acompañe. Frente al Business con el mismo motor (54.160 euros), este S line cuesta 5.270 euros más solo por estética, llantas de 245/40 R19 y detalles de equipamiento.
La mecánica de 1.984 cc atmosférico turboalimentado entrega 280 Nm, una cifra escasa para unos 1.785 kg de peso y agravada por las llantas de 19 pulgadas, que encarecen los neumáticos y penalizan el consumo frente a las versiones con ruedas más pequeñas de la gama. El 0-100 en 9,8 segundos es el más lento de toda la gama de gasolina y diésel convencional, empatado con el Business y el Advanced de igual potencia. Frente al Skoda Superb Combi (47.700 euros, mismos 150 CV, 9,3 segundos), este A5 S line cuesta 11.730 euros más, acelera más despacio, consume 1,7 l/100 km más en WLTP y ofrece 214 litros menos de maletero. El Volkswagen Passat Variant 1.5 eTSI (46.330 euros) repite el patrón casi calcado.
El equipamiento de serie sí es generoso para tratarse del escalón S line: pantalla MMI de 14,5 pulgadas, cuadro digital de 11,9 pulgadas, asientos deportivos con calefacción, climatizador de tres zonas, llave digital y faros LED plus. La etiqueta C (no ECO, a diferencia de los diésel y el gasolina de 272 CV con micro-hibridación) también penaliza el acceso a zonas de bajas emisiones en ciudades españolas.
Esta versión encaja en quien prioriza la estética S line y la imagen de marca Audi por encima del rendimiento, con un uso mayoritariamente urbano e interurbano sin necesidad de adelantamientos rápidos ni grandes cargas. No es la opción lógica para quien recorre muchos kilómetros al año ni para quien busca tracción total o un diésel eficiente, porque dentro de la propia gama hay versiones que dan más por poco más dinero.
El S line TFSI de 150 CV es el ejemplo de un acabado que se compra por la etiqueta y las llantas, no por lo que hay debajo del capó. Con solo 2.900 euros más existe el mismo S line con 204 CV, que corrige buena parte de la carencia de par y aceleración sin renunciar a nada del equipo. Frente al Skoda Superb Combi o el Volkswagen Passat Variant con la misma mecánica, este Audi cuesta más de 11.000 euros adicionales por menos maletero y peor consumo. Recomendable solo para quien quiere el logotipo y el diseño S line sin importarle pagar ese sobrecoste frente a rivales más prácticos. Nota: 7,1/10.
| Potencia | 150 CV |
| Par | 280 Nm |
| Cambio | S tronic |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 6,9 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 157 g/km |
| Autonomía WLTP | 811 km |
| 0 a 100 km/h | 9,8 s |
| Velocidad máxima | 214 km/h |
| Largo | 4.829 mm |
| Peso | 1.785 kg |
| Maletero | 476 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 3 años |
124 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.