El motor más interesante del CX-30, el SKYACTIV-X de 186 CV, con una caja automática que suaviza su entrega pero encarece el conjunto frente a la versión manual equivalente.
Es la 12.ª de 38 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 6.650 € más que la 2.5 e-SKYACTIV G 140 CV Prime-Line, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
Esta Centre-Line AT con el bloque e-SKYACTIV X de 186 CV ocupa un lugar intermedio en la gama CX-30: por 33.820 euros se sitúa muy por encima de la entrada 2.5 Prime-Line de 140 CV (27.170 euros) pero lejos todavía de los acabados Homura, Exclusive-Line o Takumi con el mismo motor, que llegan hasta 39.070 euros. Frente a su hermana manual del mismo acabado y motor (31.520 euros), esta versión automática cuesta 2.300 euros más y su consumo WLTP sube de 5,7 a 6,2 l/100 km, además de perder 1.650 km de peso... en realidad gana peso, hasta 1.502 kg, un sacrificio razonable si se valora no tener que accionar el embrague en ciudad.
El SKYACTIV-X es una mecánica atípica: comprime la mezcla hasta la autoignición parcial, como un diésel, y entrega 240 Nm de par, los mismos que el 2.5 gasolina de 140 CV pero con 46 CV más y mejor consumo homologado. Frente al Skoda Karoq Sportline 2.0 TSI de 190 CV (42.765 euros), nuestra versión cuesta 8.945 euros menos, gasta 1,3 l/100 km menos en WLTP y ofrece 89 km más de autonomía, aunque el Karoq acelera 1,6 segundos antes y carga 70 litros más de maletero. Contra el Hyundai Kona XLS 180 CV (37.290 euros), el CX-30 cuesta 3.470 euros menos y recorre 141 km más con el depósito lleno, aunque el Kona ofrece dos años más de garantía.
El equipamiento de serie incluye faros LED, climatizador bizona, asientos delanteros calefactables, volante calefactable y de cuero, Head Up Display, cámara de visión trasera, control de crucero adaptativo y Android Auto/CarPlay inalámbricos con pantalla de 10,25 pulgadas. Las llantas de 18 pulgadas (215/55) son razonables para el segmento, sin la penalización de neumáticos de perfil muy bajo. La etiqueta ECO facilita el acceso a zonas de bajas emisiones, y la garantía se queda en los 3 años estándar de Mazda, por debajo de los 5 del Kona y los 7 del MG ZS.
Pensada para quien recorre más autopista que ciudad, valora no usar el embrague en atascos y quiere la mecánica más refinada del catálogo del CX-30 sin pasar por los acabados superiores. Encaja en un conductor de entre 15.000 y 20.000 km anuales que prioriza consumo contenido y autonomía frente a prestaciones puras. No es la opción para quien necesita el maletero más grande del segmento ni para quien busca tracción total, disponible en este mismo motor pero en otra variante de la gama.
Dentro de la gama CX-30, esta Centre-Line AT con el SKYACTIV-X de 186 CV es la elección sensata para quien quiere el mejor motor del catálogo sin pagar el sobrecoste de los acabados Homura o Takumi, aunque el salto de 2.300 euros sobre la versión manual equivalente solo se justifica si de verdad se valora la comodidad de no cambiar marchas. Frente al Skoda Karoq Sportline y al Hyundai Kona XLS, compite bien en precio y autonomía, pero cede en maletero y en garantía. No es excesiva ni se queda corta: es la versión intermedia que cumple su cometido. Nota: 7,7/10.
| Potencia | 186 CV |
| Par | 240 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 6,2 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 139 g/km |
| Batería | 0,2 kWh |
| Autonomía WLTP | 822 km |
| 0 a 100 km/h | 8,6 s |
| Velocidad máxima | 204 km/h |
| Largo | 4.395 mm |
| Peso | 1.502 kg |
| Maletero | 430 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 3 años |
112 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.