El Toyota Mirai demuestra que la pila de hidrógeno funciona, pero España no tiene dónde llenarla, y eso convierte un ejercicio de ingeniería en un coche casi imposible de usar.
El Mirai es una berlina de casi cinco metros (4,975 m) que esconde una pila de combustible de hidrógeno bajo una carrocería convencional. Entrega 182 CV y 300 Nm, cifras que se traducen en un 0-100 de 9,2 segundos, modestas para un coche de este tamaño y de este precio. Con 1.920 kg en la versión Vision, la relación peso-potencia es floja: más de 10 kg por caballo, lejos de resultar ágil.
El maletero se queda en 321 litros, muy por debajo de los 500 litros que consideramos el mínimo práctico en un coche medio o grande, y es un dato que penaliza con dureza a una berlina de este tamaño: la pila de combustible y los depósitos de hidrógeno se comen espacio que en cualquier rival térmico o eléctrico estaría disponible para equipaje. El precio, entre 70.200 y 77.200 euros, sitúa el coste por caballo en torno a 386-424 euros, una cifra que en cualquier segmento prestacional calificaríamos de cara, y aquí no hay deportividad que lo justifique.
La gran diferencia entre las dos versiones son 15 elementos de equipamiento adicionales en la Luxury por 7.000 euros más, sin cambios mecánicos ni de peso relevantes. El verdadero problema del Mirai no está en sus cifras, sino en algo que ninguna ficha técnica recoge: la red de hidrogeneras en España es prácticamente inexistente, lo que convierte cualquier uso fuera de un entorno muy concreto en un ejercicio de planificación extremo.
Cuesta 7.000 € más que la Vision, y a cambio se lleva esto:
Y pierde esto:
Frente a la Vision (7.000 € más) gana 19: Aparcamiento asistido, Control de velocidad, Head-up display, Retrovisor interior digital, Asiento conductor con memoria, Asiento trasero con calefacción....
Solo lo que va de serie: los opcionales de pago no cuentan.
El Mirai solo tiene sentido para un comprador con acceso garantizado y cercano a una hidrogenera, uso mayoritariamente urbano o interurbano en esa zona, y motivación tecnológica o institucional más que práctica: flotas, administraciones o entusiastas de la pila de combustible dispuestos a pagar un sobrecoste por formar parte de un ensayo tecnológico. No lo recomendaríamos a nadie que necesite un coche de uso nacional flexible, ni a quien priorice espacio de maletero o prestaciones acordes al precio.
El Toyota Mirai es un ejercicio de ingeniería respetable convertido en un coche casi inútil por el contexto español: sin hidrogeneras cerca, ni la garantía de 3 años ni las 5 estrellas Euro NCAP compensan un maletero de 321 litros, un precio de hasta 77.200 euros y unas prestaciones que no están a la altura de esa cifra. Lo recomendaríamos únicamente a quien tenga una hidrogenera a mano y motivos ajenos a la practicidad diaria. Nota: 3,8/10.
| Potencia | 182 CV |
| Par | 300 Nm |
| Batería | 1,2 kWh |
| Longitud | 4.975 mm |
| Anchura | 1.885 mm |
| Altura | 1.480 mm |
| Peso | 1.900 — 1.920 kg |
| Maletero | 321 l |
| Plazas | 5 |
| 0-100 km/h | 9,2 s |
| Velocidad máxima | 175 km/h |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 3 años |
Cuando hay dos cifras es la horquilla de la gama, de la versión que menos a la que más.
| Versión | CV | Energía | Consumo | Precio |
|---|---|---|---|---|
| Vision | 182 | Hidrógeno | 0,8 kg/100 | 70.200 € |
| Luxury | 182 | Hidrógeno | 0,8 kg/100 | 77.200 € |
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