El diésel de 163 CV con el único añadido estético y de confort de Blackyard, por 1.703 euros más que el Essential equivalente.
Es la 9.ª de 28 versiones a la venta, ordenadas de menos a más dinero. Cuesta 1.703 € más que la Countryman C Essential, que abre la gama.
Al homologado se le suma lo que se queda corto en carretera, medido en el catálogo.
El Countryman D Blackyard ocupa una posición intermedia en la gama diésel: comparte mecánica de 163 CV y 400 Nm con el Essential (36.720 euros) y el Classic (37.710 euros), pero añade el paquete estético Blackyard —llantas, detalles de carrocería y algunos elementos de confort— por 38.423 euros. Frente al D Essential, el salto de 1.703 euros no trae ni un CV más ni cambios mecánicos: compra presentación, no prestaciones. Quien priorice ahorro puro encuentra en el Essential el mismo rendimiento; quien quiera un punto más de personalización sin llegar al Favoured (40.241 euros) o al JCW (41.323 euros), aquí tiene el equilibrio.
La mecánica de 1.995 cc entrega 400 Nm desde muy abajo, el par más alto de toda la gama térmica junto al resto de versiones diésel, por delante de los 360 Nm del C/S de gasolina. El consumo WLTP sube ligeramente a 4,7 l/100 km (frente a 4,6 del Essential), penalización mínima por el peso añadido de los acabados. Frente al BMW X1 sDrive20d (48.550 euros, mismos 163 CV), nuestra versión cuesta 10.127 euros menos con prestaciones equivalentes, aunque el BMW ofrece 50 litros más de maletero. Frente al CUPRA Formentor TDI (38.292 euros, 150 CV), el Countryman tiene 13 CV más y acelera 0,5 segundos antes, con 187 km más de autonomía WLTP.
El equipamiento de serie incluye faros LED, climatizador bizona, Head-Up Display, cámara trasera, CarPlay y Android Auto inalámbricos y carga inalámbrica, un nivel de equipo generoso para un acabado intermedio. Las llantas de 18 pulgadas (225/55 R18) ya suponen un punto de atención en consumo de neumáticos frente a las versiones base con llantas más pequeñas, aunque no son especialmente grandes para el segmento.
Pensado para quien recorre muchos kilómetros interurbanos al año y valora el par alto del diésel para adelantamientos y carga, pero quiere un punto de personalización estética sin pagar el sobrecoste del Favoured o el JCW. Encaja en familias de hasta cuatro personas con equipaje moderado, dado que el maletero de 450 litros queda por debajo de varios rivales del segmento. No es la opción para quien prioriza el espacio de carga por encima de todo.
El D Blackyard es una versión razonable dentro de la gama Countryman, pero no aporta nada que justifique pagar 1.703 euros más que el D Essential salvo gusto estético. Frente a los rivales premium alemanes (BMW X1, X2) ofrece un ahorro superior a 10.000 euros con prestaciones comparables, aunque con menos maletero. Frente al Skoda Karoq, el Countryman pierde en espacio y precio pero gana en par y autonomía. Recomendable para quien ya tiene claro que quiere el acabado Blackyard; para el resto, el D Essential es la opción más sensata. Nota: 7,3/10.
| Potencia | 163 CV |
| Par | 400 Nm |
| Cambio | Automático |
| Tracción | Delantera |
| Consumo WLTP | 4,7 l/100 |
| Emisiones de CO₂ | 122 g/km |
| Batería | 1,0 kWh |
| Autonomía WLTP | 1.148 km |
| 0 a 100 km/h | 8,5 s |
| Velocidad máxima | 208 km/h |
| Largo | 4.444 mm |
| Peso | 1.695 kg |
| Maletero | 450 l |
| Plazas | 5 |
| Euro NCAP | 5 estrellas |
| Garantía | 2 años |
105 elementos de serie. Los opcionales de pago no cuentan.