
El Hyundai i10 es un coche que sabe exactamente qué es: un urbano funcional pensado para ciudad, sin artificios ni promesas que no pueda cumplir. Con 3,67 metros de largo aprovecha cada centímetro para ofrecer un interior sorprendentemente espacioso, un maletero de 252 litros que iguala al Kia Picanto y supera al Fiat Panda, y una practicidad que no se discute. La gama de motores es el punto débil: el 1.0 MPI de 63 CV tarda 15,6 segundos en alcanzar 100 km/h, lo que lo convierte en una opción lenta incluso para ciudad; el 1.2 MPI de 79 CV mejora las cosas pero sigue siendo modesto; el 1.0 T-GDi de 90 CV es más interesante dinámicamente, aunque consume más.
El consumo es donde el i10 decepciona. Hyundai homologa cifras WLTP entre 5,0 y 5,5 l/100 km, pero en uso real urbano con aire acondicionado es frecuente ver consumos de 6,5 a 7,5 l/100 km, especialmente en versiones automáticas. Esto no es un defecto puntual: aparece de forma recurrente en foros de propietarios españoles e internacionales. La suspensión es firme, lo que transmite confianza en ciudad pero penaliza el confort en carreteras deterioradas. El aislamiento acústico a velocidad de crucero es mejorable.
Como conjunto, el i10 sigue teniendo sentido en 2026 si lo que buscas es un urbano funcional sin pretensiones. Hyundai ha hecho bien su trabajo: un coche pequeño que no complica la vida, con equipamiento razonable de serie y una fiabilidad que, aunque con algunos puntos débiles conocidos (climatización, dirección asistida en generaciones anteriores), es generalmente sólida. No es un coche que emocione, pero es uno que funciona.
El i10 es ideal para conductores que se mueven principalmente en ciudad, con desplazamientos cortos y ocasionales (menos de 15.000 km anuales), que priorizan practicidad y espacio sobre prestaciones, y que no necesitan etiqueta ECO. Funciona bien como segundo coche o como urbano principal para quien no viaja frecuentemente por autopista. No es recomendable para quien realiza viajes regulares interurbanos, busca sensaciones al volante o necesita etiqueta ambiental para circular en zonas de tráfico restringido.
El Hyundai i10 es un producto honesto que cumple su promesa: un urbano funcional, espacioso y bien equipado. El problema es que sus motores son justos y su consumo real no respeta la homologación, lo que resta valor a la propuesta. A 17.840 euros en versión base con 63 CV es caro para lo que ofrece; a partir del 1.2 MPI de 79 CV (21.190 euros) la ecuación mejora. Recomendamos saltarse el 1.0 MPI y optar por el 1.2 manual o, si buscas dinamismo, el 1.0 T-GDi de 90 CV. Nota: 7.3/10.
| Precio | 17.840 EUR - 23.290 EUR |
| Potencia | 63 - 90 CV |
| Segmento | 2 volumenes |
| Combustible | Gasolina |
| Transmision | manual |
| Tracción | delantera |
| Longitud | 3670 mm |
| Peso | 996 kg |
| Maletero | 252 l |
| Plazas | 5 |
| Vel. máxima | 143 km/h |
| 0-100 | 15.6 s |
| Origen | Corea del Sur |
| Euro NCAP | 3 estrellas |
Pincha en una versión para ver sus números y lo que cuesta llevarla.
| Versión | CV | Precio | Consumo WLTP |
|---|---|---|---|
| 1.0 MPI 63 CV Essence | 63 | 17.840 EUR | 5.0 |
| 1.0 MPI 63 CV Klass | 63 | 18.890 EUR | 5.1 |
| 1.0 MPI 63 CV AT Klass | 63 | 20.490 EUR | 5.3 |
| 1.2 MPI 79 CV N Line | 79 | 21.190 EUR | 5.5 |
| 1.0 T-GDi 90 CV N Line | 90 | 23.290 EUR | 5.4 |
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